Y la pelota se manchó

Y la pelota se manchó

La justicia Suiza y Norteamericana han puesto el dedo en la llaga, se destapó la olla de grillos, se abrió la caja de Pandora, se confirmó el secreto a voces: la FIFA (no el fútbol) está podrida.

En las últimas horas el mundo entero, y no solo el futbolístico, no ha hecho otra cosa más que hablar de la investigación que llevó a la detención de varios jerarcas del fútbol a nivel mundial y especialmente sudamericano. Que deshonroso y nefasto privilegio estar en la lupa de todo el mundo como el centro de la corrupción en uno de los más importantes conglomerados globales.

Todo el proceso apunta a que lo revelado es solo “la punta del iceberg” y que en los próximos días o semanas existirán más novedades. Incluso han salido informaciones que apuntan que todas las federaciones y asociaciones de la CONMEBOL estarían involucradas. El actual presidente de la FIFA, casi con lágrimas en los ojos y desgarrándose las vestiduras ha declarado que él, en su humana condición, no puede controlar a todos los descarriados. Tardó lo suyo en salir a dar la cara; es probable que dos o tres personas, osea sus familiares cercanos, le crean.

Pero más allá, o mejor dicho en este caso más acá, de lo que pasa en el otro continente, la lupa se posa ahora en la FEF. En un organismo que ha mantenido lealtades inquebrantables en la mayoría de directivos, felices y contentos con sus viajes, que ha sido poco claro a la hora de hacer públicas las cuentas (hasta ahora esperan sentados Esteban Paz y Liga los informes económicos de los ingresos y gastos del Mundial pasado), desde donde se controla, según lo han hecho público varios periodistas, lo que se imprime o no en la prensa, cómplice silenciosa.

Ya salieron el jefazo y sus incondicionales a gritar indignados a los cuatro vientos que las investigaciones hechas por el FBI han sido tergiversadas y casi una calumnia contra la honra del Ingeniero y que van a recurrir a los procesos legales contra aquellos que han osado blasfemar de esa forma. ¿¿Qué?? ¿Realmente creen en la Ecuafútbol que uno de los más grandes, con mayores recursos, exhaustivos y preparados servicios de investigación del mundo van a difundir los resultados de sus pesquisas sin haber confirmado, verificado y contrastado cada documento, cada testimonio y cada hecho? ¿¿Es en serio??

El mejor dirigente de nuestro país no pudo expresarlo mejor: toda la pus del fútbol tiene que salir. Pero salir en serio, acabar con la podredumbre que por años ha secuestrado al fútbol. Blatter dijo que el miércoles cayó una sombra sobre el fútbol, que fue un día negro para el deporte. Jamás estuvo más equivocado; fue un día negro para los dirigentes, esos que están enquistados y viven del fútbol, pero fue un día glorioso para el deporte rey porque al fin alguien puso un alto a esta charada.

Maradona tenía, siempre tuvo, la razón. La dirigencia, no el fútbol, está podrida. Por años dijo lo que pasaba y los “viejos gordos mafiosos” como los llamó Pablo Osvaldo, de Boca, pretendían hacernos creer que estaba loco y al final resultó que no lo estaba. La pelota se manchó, pero no en la cancha, sino en los hoteles cinco estrellas, en los pasillos oscuros, en las cuentas bancarias de algunos. Ojalá y se lleguen a desenmascarar todos los tentáculos en todos los sitios que existan. Es lo que nos queda, es nuestra esperanza de tener un fútbol mejor.

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