Nublado de mañana, soleado de tarde.

Nublado de mañana, soleado de tarde.

No, no es un pronóstico metereológico de un día mas en la “carita de Dios’, principalmente porque aún no existe artefacto electrónico alguno capaz de predecir lo impredecible: el clima de Quito. Nos referimos a lo que suponemos va a ser el camino que Claudio Borghi deba recorrer mientras intenta plasmar su idea futbolística en Liga Deportiva Universitaria.

No será fácil recuperar la memoria futbolera de un equipo que se acostumbró a no tener la pelota, a no hacerse fuerte con ella. Un equipo que los pocos “éxitos” que sumó en la ‘era Zubeldía’ se apoyaron una defensa férrea, un gran arquero y mucho espíritu de sacrificio de jóvenes que fueron haciéndose un espacio en el Rey de Copas. Un equipo que se acostumbró al pelotazo. Seguro dirá el DT anterior que ese grupo no daba para más y quizás tenga razón. A Liga le faltó en muchos partidos, sobre todo en los juegos decisivos, la jerarquía que en un pasado cercano le dieron los Manso, Urrutia, Barcos, Cevallos, etc.

La versión 2016 de los albos viene reforzada. El tiempo dirá si las nuevas contrataciones le regresan el nivel, la jerarquía, y sobre todo el buen fútbol a los universitarios. Al menos Borghi viene con una consigna: Que este equipo juegue bien. Y la hinchada debe estar preparada para acompañar a la U desde el inicio, a no desmayar en su voz de aliento, a pintar de blanco la Maravilla de Ponciano sin importar el rival.

Puede que en un principio cueste un poco más de la cuenta, puede que en la mañana de este nuevo proyecto se muestren más nubes que un cielo claro, pero estamos convencidos que para la tarde, cuando el día vaya llegando a su madurez, el astro rey nos regalará una de esas tardes espectaculares, de esas que sólo en la capital podemos gozar. No abran el paraguas aún.

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