El desafío tricolor

El desafío tricolor

Estamos a pocas horas del inicio de la Copa América y tal parece que hay poca expectativa en la afición por el papel que pueda hacer la Selección en Chile. Y es que esta nueva era acarrea aún las heridas post Mundial e inició con más interrogantes que certezas.

La primera tiene que ver con la situación en la que quedó la relación de los tricolores entre ellos y con la dirigencia, amén de que el cuerpo técnico es nuevo y no debería pagar culpas ajenas. Nunca se aclaró lo que en su momento se dijo y quedaron flotando en el aire los reclamos escondidos o directos de varios jugadores; no se cerró el círculo con contundencia.

Otra se refiere a la aprobación de la gente, los hinchas, de la elección del cuerpo técnico que derivó en la convocatoria definitiva. Para muchos este equipo tiene un tufo azul que resulta asfixiante, y quizá por ello se quedaron en el camino un par de nombres que merecían y tal vez debían entrar. Si bien es cierto que todos, o casi todos los que están tienen un alto nivel de competencia queda el sabor que pudo haberse convocado mejor.

Una más es el juego demostrado por la Tri en los cuatro partidos de esta etapa de Emel… perdón, de Quinteros al mando. Dos derrotas, un empate y una goleada nos deja en las mismas, a pesar de que a momentos se vio retazos de un fútbol ofensivo, con presión arriba y vertical, pero que también evidenció algunas, tal vez demasiadas, fallas en la defensa que se ven compensadas menos mal, por el mejor portero del país.

Aunque no debería, los últimos escándalos del fútbol a nivel mundial y siempre en boca de todos a nivel nacional también han quitado ilusión por lo que pueda pasar en la Copa. Parecería que la gente espera más la conclusión de las investigaciones que recién comienzan en el país que el desarrollo de los cotejos de Ecuador; es como que el hincha ya no lo es, o lo es poco del Seleccionado Nacional. Y hay algunos “periodhinchas” que apoyan y hasta alientan este hecho.

Además, la gran antipatía, reprobación, rechazo a la gestión de la FEF parece también traducirse en algunos en el mismo sentimiento hacia el combinado tricolor; ven en el cuerpo técnico y los jugadores a los “empleados” de los dirigentes.  Solo como dato suelto se pudo ver en la grada del Capwell el sábado anterior más policías que aficionados.

En fin, las fichas están en el tablero y solo queda jugarlas. Desde nuestro espacio de hinchas no nos queda más que hacer fuerza y apoyar para que por fin tengamos una participación decente (que ya sería mucho dado nuestro último historial en América) y pasemos al menos de ronda. Lo que venga después será yapa.

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