Borghi, el trabajador

Borghi, el trabajador

Claudio Borghi abre las puertas de su concentración a las 8:30 de la mañana, al menos 1h30m antes de lo que estábamos acostumbrados en años anteriores. Su equipo madruga durante la pretemporada y pasadas las 9:00 los jugadores ya se están refrescando. Al fondo de la cancha de entrenamiento en Pomasqui quedan algunos insumos: conos, balones, pesas. Borghi aparece al fondo, cargando el peso, acercando los materiales a la mitad de la cancha.

Es una de las primeras imágenes que tuve de Borghi, el experimentado DT que trajo la dirigencia de Liga en un esfuerzo que suponemos muy grande, dados sus galones. Llegó cauto, sabio e inteligente: no ofreció más que su trabajo y su experiencia: y lo primero que vemos es a un DT que, mientras unos se estiraban y otros ya descansaban, recogía las pesas al fondo de la cancha.

Borghi es de los que siguen de cerca cada etapa del entrenamiento que planifica. Asumo que no da por sentado que trabaja con futbolistas “profesionales”; los jugadores de Liga son llevados al límite en las cuestiones más básicas e insospechadas: la conducción, el control del balón, el pase. Y sobre lo más básico imprime su sello: presión, velocidad, intensidad.

 

Y lo que ya vimos de Liga en un partido de entrenamiento como el de la #TardeBlanca nos ha dado señales de los resultados: un equipo más rápido, más efectivo, que juega a dos toques… Un equipo que vuelve a bordar su juego. Detrás, un trabajador como Borghi que prefiere hablar poco para no repetirse; que preferiría ver el partido en la tribuna porque se ve mejor, para disfrutarlo; un entrenador que cuando sus carrileros tienen la bola, se agacha y marca el pase desde la zona técnica; un director de orquesta que sabe que si se salta una línea de la partitura, sus intérpretes deben adaptarse y seguir tocando. Un entrenador que apenas llegó, con pesas al hombro, dejó un mensaje para sus jugadores: aquí trabajamos todos.

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