A virar la página

A virar la página

Suena más fácil de lo que realmente es. Después de haber hecho una importante inversión como la que hizo la dirigencia de Liga en contratar jugadores y un cuerpo técnico de cartel, regresar a ver los resultados y sobre todo el pobre desempeño en el campo de juego preocupa y obliga a tomar decisiones extremas y urgentes.

La primera se ha dado: Claudio Borghi deja el equipo con más pena y nada de gloria pues con su venida se levantaron altas expectativas (nos incluimos) de lo que podría aportar al fútbol azucena. Nunca encontró el equipo, nunca supo con certeza los jugadores que tenía, nunca llegó a <<conocer>> el medio. Sin embargo hay que ser justos y decir que, según sus palabras, los jugadores tampoco hicieron nunca en el terreno lo que él les pedía.

Ahora viene lo más difícil, ¿quién debe ser su reemplazo? Como siempre hay mucha especulación y suenan muchos nombres. Es verdad que hay que elegir pronto, el viernes se disputa torneo doméstico y la próxima semana se vuelve a la Libertadores, pero no puede ser una decisión apresurada. Ya existen malos, muy malos antecedentes de cambios de rumbo a inicios de temporada que dejaron al equipo comprometido.

Sea quien sea que suceda al argentino-chileno debe tener en claro dos cosas: no puede experimentar ni arriesgarse a alinear a sus jugadores en puestos que no les son naturales (lo que hizo Borghi) y dimensionar lo que significa Liga en el entorno futbolístico nacional y también internacional. Porque, seamos claros, la mentada <<transición>> que necesitaba la institución se viene dando desde el 2013 y comenzó a tener sus frutos el año pasado.

Creemos que, aunque limitado en algunas posiciones, existe plantel suficiente para ser protagonistas y ganar nuevamente cosas grandes. Como comentábamos al inicio la inversión realizada no justifica la actual posición en la tabla. Trabajo no faltó, compromiso aparentemente sí.

Los hinchas tenemos derecho a expresar nuestro malestar, siempre con respeto y altura como caracteriza a la afición blanca, pero también tenemos la obligación de acompañar al equipo en las buenas y en las malas, en ese rubro en este año, también hemos fallado; por ello, todos a corregir lo que nos corresponda, desde el hincha en las gradas, pasando por los jugadores en la cancha y, por supuesto, los dirigentes.

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