Con receta conocida
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Era una obviedad, una certeza y la pura realidad: Liga tenía que salir obligatoriamente a buscar el arco de Ibarra, mientras que el Deportivo Quito iba a defenderse a más no poder para jugar al contragolpe. ergo, nada nuevo ni fuera de lo común. Con esa premisa, los jugadores de la U fallaban mucho en medio campo, Chango especialmente, teniendo como desenlace que los contragolpes del equipo rival se vuelvan más comunes.
Tampoco faltó el juego fuerte por parte de ambas escuadras, provocándose varios tiros libres para cada uno de los equipos, ratificando lo del párrafo anterior: llegadas de lado y lado, pero cada uno manteniendo su estilo de juego. De todas maneras, cuando el Deportivo Quito renunció a dicho esquema para tratar de desequilibrar, es cuando Liga Deportiva Universitaria tuvo las mejores oportunidades de convertir un gol.
Es cierto también que si al Campeón de América se le juega de igual a igual es peligroso porque encuentra los espacios. Castro volvía a anular a Manso pero eso provocaba que Ambrosi, Bolaños y Reasco aparezcan más seguido en el ataque. De hecho, el último de los nombrados, al minuto veintisiete "se comió" una oportunidad inmejorable de vencer a Ibarra. Urrutia lo habilitó de forma maravillosa, rompiendo el offside, recibió el balón pero frente al arquero no supo definir, teniendo como consecuencia un remate débil que el portero atajó sin inconveniente.
A los minutos treinta y tres y treinta y cinco, se generan dos goles, uno para cada equipo, pero fueron anulados por offside. Para ese momento los jueces de línea empezaban a levantar la bandera "hasta por si acaso", de todas maneras en esas dos jugadas no se equivocaron. Primero Damián Manso recibió de "Chucho "Bolaños ligeramente adelantado (me quedan dudas de todas maneras), entró en el área, dribló a Ibarra y gol pero no se validó. En la réplica, Walter "Mamita" Calderón, en un fuera de juego mucho más claro, vencía a "Dida" pero tampoco subía al marcador. Pocas ocasiones, bastantes faltas, y superioridad repartida por segmentos es lo que dejaba el primer tiempo.
Para la segunda etapa, las cosas variaron, puesto que los cambios realizados por Bauza y Sevilla derivaron en potencia y crecimiento para sus respectivos equipos: Navia por Ambrosi en Liga al minuto quince de la misma, e inmediatamente, Mandra por Preciado. Sin embargo, en desmedro de los intereses del actual Campeón Ecuatoriano, el ingreso de Donoso por Castro le dio otra cara al Deportivo Quito.
Antes de aquello, apenas iniciada la complementaria, Checa debió irse expulsado por un horroroso foul sobre Bolaños pero Carpio lo perdonó. Sin embargo, segundos más tarde, cuando Domínguez se aprestaba a hacer un saque de arco, el árbitro detuvo el partido para acercarse a hablar con el cuarto juez. Luego de dicha conversación, el central se acercó a los suplentes de Liga para mostrar tarjeta amarilla a Navia y Cevallos y para expulsar a Di Leo. La hinchada de la U se fue encima como era lógico.
Sin Castro en la cancha, Manso creció en su juego y volvió a ser el jugador magnífico que todos conocemos. Precisamente "El Piojo" dejó solito a Navia para fusilar a Ibarra lo cual no ocurrió porque fue derribado en el área. Clarísimo tiro penal que el juez "se tragó sin miedo". Ahí sí le tembló la mano, pero para amonestar a los nombrados de Liga fuera de la cancha no tuvo inconvenientes. Ya se puede imaginar cómo estaba el estadio.
Parecía que el gol de Liga "se caía de maduro" por la presión que le había metido al Deportivo Quito que, por su parte, se mantenía fiel a su esquema aunque defendiéndose con todo lo que podía. Jairo Campos estuvo a punto de repetir el gol que le hizo a Fluminense en la primera final de la Copa Libertadores de América pero esta vez el balón pegó en el horizontal.
Minuto veintidós, Bolaños pudo haber puesto el gol del triunfo, siendo tan clara la ocasión como la que Reasco no pudo definir en el primer tiempo pero no lo logró. De aquello, pasaron nueve minutos para que el Quito se ponga en ventaja. Araujo comete falta a Saritama, muy cerca del filo del área grande. El tiro libre es ejecutado por Donoso para que el mismo Saritama salte y de cabeza fusile a Domínguez. Ni los dos Araujo, ni Calderón atinaron a detenerlo. Cayó el baldazo de agua helada.
Como lógica consecuencia, los unos crecieron a todo y los otros, que habían estado mejor se cayeron en lo anímico, aunque siguieron teniendo ocasiones. El estadio era un manicomio en toda la extensión de la palabra. A diez minutos del final del partido, luego de una jugada compartida entre Donoso, Minda y Calderón, apareció Mandra para volver a vencer a Domínguez y sellar el resultado del partido.
No hubo tiempo para más. El tantas veces repetido axioma de fútbol volvió a comprobarse: "El que no hace los goles los ve hacer". Por eso es que el título de esta crónica es el que es, porque no hubo nada diferente de lo que podía esperarse en cuanto a tácticas y estilos de juego. Terminado el partido, los jugadores de Liga se acercaron a saludar con la hinchada que se encontraba en la general nororiental. Por los hinchas no faltó, por los jugadores tampoco, simplemente el balón no entró, y el Quito, "con receta conocida" se llevó tres puntos, que en realidad son seis de seis.
Fuera del estadio, algunos minutos después, cuando los jugadores de Liga salían del camerino hacia el bus, un gran número de hinchas albos que habían llegado hasta ese punto del estadio, gritaban y vitoreaban a los jugadores del Campeón de América.
Alineación: 22 Domínguez, 23 Campos, 2 N. Araujo, 14 Calderón, 13 Reasco, 4 Ambrosi (19 Navia), 8 Urrutia, 52 Chango (15 W. Araujo), 21 Manso, 7 Bolaños, 16 Bieler.
Suplentes: 1 Cevallos, 3 Calle, 5 Obregón, 50 D. Vaca



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