El cielo se toca con las manos…
En el fútbol, el oficio más cruel es el de arquero…
Lo decía Galeano en su libro “El fútbol a sol y sombra” y lo cito textualmente: “Dicen que donde al arquero pisa, nunca más crece el césped”. Y es cierto, por más que en los estadios lo quieran cubrir, o mantengan el césped, las manchas en las áreas chicas siempre están ahí, recordando donde se para el arquero para defender su portería
Existen historias desgraciadas de estos héroes del fútbol, como por ejemplo, la de Moacyr Barbosa, a quien todo un país (Brasil) le achacó la culpa del segundo gol uruguayo en la final del Mundial de Fútbol 1950, y todo un país le condenó a una muerte en vida, tanto es así que él mismo proclamó después: "En Brasil, la pena máxima por un crimen es de 30 años. Hace 43 años que pago por un crimen que no cometí. Sólo seré absuelto por la justicia divina, por la de los hombres sé que seré un eterno condenado".
De tarde en tarde, sin embargo, el césped vuelve a florecer, se ilumina la portería, y el cielo se toca con las manos, para dar alegría, no solo a un equipo, sino a toda la hinchada que se da cita, tanto en las gradas, como frente a las televisiones, a presenciar un partido de fútbol, porque el arquero vuelve a ser un héroe.
José Francisco Cevallos es un arquero bendecido. Amado, odiado, y ahora, dueño del corazón de todo un país, nació para triunfar, en un fútbol como el nuestro, pequeño, pero con alma grande, que no se rinde nunca, aunque el rival sea un gigante.
Llegó a Liga con una promesa, y la cumplió: “Llegué a Liga para ser campeón de América” dijo simplemente en la rueda de prensa de presentación de nuevos refuerzos, junto con Vaca, Araujo (William) y Suárez. Y a través de sus guantes, todos los liguistas tocamos la Copa Libertadores con sus manos, las de un ganador, las de un hombre simple, que con fe en Dios y en su padre, fallecido ya, pero que lo vio desde el cielo, le tomó las manos y le hizo sentir la gloria.
A Cevallitos no queda más que decirle gracias, no caben más halagos, porque se han dicho ya todos, simplemente, quedarás grabado, a fuego, en los corazones de todos los liguistas que sentimos, como tú, un 3 de julio de 2008, como atenazaste una pelota, y acariciaste el cielo, brindándonos a todos, la alegría de la Copa.
axrodri@cyberalbos.com



del.icio.us
Digg