Y esta fue la CUARTA VEZ.

Y esta fue la CUARTA VEZ.

Y no es una copa más, al igual que las anteriores, ésta tiene un sabor especial. Superar en una final al argentino Estudiantes de la Plata siempre será especial, mucho más si es en canchas argentinas.  A los dos títulos conseguidos en tierras brasileñas, se suma ahora el obtenido en un territorio gaucho.  Liga Deportiva Universitaria suma ya cuatro coronas internacionales y acrecenta su leyenda como el Rey de Copas ecuatoriano.

El planteo dispuesto por Edgardo Bauza maniató al equipo pincharrata desde el inicio mismo del partido.  Los albos supieron cortar los circuitos de la media cancha local, y nunca le permitieron a su manija, Juan Verón, que tome las riendas del juego de la manera en que es frecuente en la “bruja” mundialista.

El despliegue de Barcos y Luna, no solo que llevaron algo de peligro sobre el arco rival, perdiendo incluso una clara ocasión de gol a tan solo 6 minutos de iniciado el juego; sinó que sobretodo fueron la primera línea de defensa cuando los locales tenían el balón, colaborando en especial en los innumerables centros al área con los que los argentinos intentaron pasar por encima de la U.

En la mitad de la cancha, Urrutia, Araujo y Ulises, dejando de lado los años, derrocharon energía y cubrieron todos los espacios y cortaron todos los circuitos locales.  Por las bandas, Reasco y Ambrossi estuvieron mas dedicados a la parte defensiva, pero se dieron modos de acompañar a sus delanteros cuando Liga atacaba.

Dejamos la parte defensiva para el final, porque definitivamente fue lo mejor de los centrales.  Calderón cumplió a cabalidad por su lado, Araujo impuso toda su jerarquía en el centro, y Guagua demostró estar en un nivel superlativo, siendo hoy por hoy no solo el mejor defensa central de la U, sinó del fútbol ecuatoriano.  Si muchos partidos el equipo del “patón” los sacó adelante apoyándose básicamente en el aporte de Nolberto Araujo, el tener a dos de la misma categoría Guagua-Araujo, hizo imposible romper el cero para los argentinos.

Como no podía ser de otra manera, lo más destacado queda para el final. José Franciso Cevallos, a sus 39 años, volvió a demostrar que es, para siempre, el mejor arquero del fútbol tricolor.  La hinchada azucena lo venía reclamando, y apareció justo cuando menos se lo esperaba. Tuvo que lesionarse el “titular” Dominguez para que el “Pancho” vuelva a ver acción, nueve meses después de su último juego oficial.  La ubicación, los reflejos, la tranquilidad, y sobre todo la jerarquía del Pancho Cevallos, dieron tranquilidad a todo el entorno azucena.   Estudiantes llegó muy pocas veces con peligro sobre el arco de la U, pero cuando lo hizo se encontró siempre con las “manos de  Ecuador” .  Incluso la suerte, cuando no, estuvo del lado del Pepe Pancho.

Los exagerados seis minutos de adición se volvieron eternos para los hinchas visitantes, y tan solo el pitazo final sirvió de alivio para toda la angustia acumulada.  La fiesta se prendió ahi mismo en la cancha de Quilmes, los festejos empezaron con un abrazo eterno entre el Pato Urrutia, Pancho Cevallos y compañía,  con una sonrisa orgullosa de Bauza y con los cantos de unos aproximadamente 8OO hinchas ecuatorianos en las gradas de un desolado estadio.

Desde las aulas universitarias, pasando por el barrio de Ponciano, los albos vuelven a cantar orgullosos:  Ya volvimos, ya volvimos. Ya volvimos otra vez, ya volvimos a ser campeones. Y esta fue la CUARTA VEZ!!

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