Sí, es posible!

Sí, es posible!

Por esas cosas de la vida, la mañana de hoy fui a parar al Estadio de Aucas. Y claro, ustedes se sorprenderán que en una página tan blanca como es esta, la primera línea del artículo haga referencia a otro equipo, pero lo importante es el mensaje que quiero compartir a raíz de lo observado y vivido.

Obviamente no voy a hablar del partido, de su resultado, del funcionamiento de los equipos ni nada de lo que de manera acostumbrada hago en los temas de Liga Deportiva Universitaria, pero sí voy a topar un punto importantísimo, y es el que impulsa esta publicación: el fútbol en paz. 

Hoy vi llegar al partido Aucas vs. León Carr, y entrar al estadio sin ningún problema, a personas vistiendo camisetas de LDU, de Liga de Loja, del Deportivo Quito, de toda edad, sin que haya el más mínimo inconveniente ni conato de violencia por el sólo hecho de que ellos decidieron ir al juego con una camiseta diferente a las del equipo local y su rival.

Me quedé frío al principio. Sorprendido, lo confieso, porque eso en otros estadios del país no ocurre, pero luego de ese shock inicial, regresé en el tiempo veinte o veinticinco años y recordé que ese es el ambiente en el que aprendí a ver fútbol en el Olímpico Atahualpa, cuando había dobletes sin problema alguno, cuando podías sentarte junto a hinchas de otros equipos sin miedo, cuando máximo entre borrachitos se caían a golpes y un par de minutos después seguían conversando como que nada hubiera pasado, así como muchas otras cosas.

Y por supuesto, lo que ví hoy y les cuento, me hace pensar que entonces otro fútbol es posible todavía, ese fútbol sin violencia, sin grupos identificados, en paz, y ese es el discurso que en Cyberalbos.com y en AlboRadio venimos defendiendo años de años, más de diez por si a alguien le quedan dudas.  Porque aunque suene repetitivo el fútbol es fiesta, más allá de la camiseta que te identifique y llevas puesto.

Ojo, también hay que destacar que a nadie siquiera se le ocurrió agredir a la hinchada visitante, sin importar si son muchos o pocos, o a la propia por ser de otra barra o por el sólo hecho de ir a sentarse a ver el fútbol. Realmente fantástico y maravilloso. Y entonces la pregunta es ¿en qué momento todo se perdió? A la respuesta me acerqué en un post anterior y pocas luces se ven, pocos indicios se conocen de que el sistema quiera acabar con la violencia que se viene generando y aumentando en los estadios. Mucho se habla, poco se actúa.

Por supuesto que siempre el hincha rival (aunque en el último tiempo también muchos de los propios por no coincidir) será un otro, un distinto, un diferente, pero no por eso es un inferior, una amenaza, un problema; entendiendo la palabra hincha como es y se conoce, no en los extremos en los que ésta se ha generalizado y sobre la cual se realizan clasificaciones de poder, de territorio, de forma de pensar, actuar y hasta de ser más o menos hincha que a quienes se juzga.

Cito al canta-autor argentino Alberto Cortez, en su canción Los Demás: ” Y olvidamos que somos, los demás de los demás; que tenemos el lomo como todos los demás, que llevamos cuestas, unos menos y otros más, vanidad y modestia como todos los demás…” y por eso es que la experiencia vivida esta mañana en el sur de la capital fue regenerativa; una bocanada de oxígeno de fútbol puro, de compartir, de respetar al resto más allá de la camiseta que estaba puesto cada quien.

No faltará alguien que diga cosas como “es que es segunda categoría”, “no hay con quién”, “es casi amateur”, pero de cualquier forma sigue siendo fútbol y entonces por eso es que me ha sorprendido más. Y me cuesta escribir la palabra “sorpresa” cuando en realidad la normalidad debería ser esa: ¡respeto!

Cómo solemos decir al cerrar cada edición de AlboRadio, “Esto es fútbol, no violencia!” y es el mensaje que seguiremos llevando. Al final del partido todos salían mezclados, propios y ajenos, comentando lo sucedido en el juego como tal y viviendo sus propias realidades. Lindísimo salir de un estadio sin escuchar aquella frase en la que se le pide a la hinchada visitante “que por favor espere en sus asientos”. Sí, todavía es ese fútbol posible. Habrá que volver a él de alguna forma, en primera categoría.