Siempre contigo Liga

Siempre contigo Liga

Cuán duro fue aquel 5 de noviembre para aquellos que llevamos la U en el corazón; cuántas lagrimas se derramaron la tarde de aquel infausto domingo. Y es que era imposible de creer, ese equipo de pocos meses atrás nos llenaba de alegrías tras conseguir el segundo bicampeonato de su historia y nos ilusionaba con el gol de Capurro a River Plate por la copa Libertadores, se despedía con mucha pena y sin nada de gloria de la categoría de privilegio.

Se repetía la historia, esa pesadilla que los albos experimentaron en 1973, ese tramo de la historia que, aunque parte de la grandeza universitaria, nadie hubiese querido vivir. El descenso. Palabra proscrita, símbolo inequívoco de fracaso, sinónimo de dolor, otra vez llegó a la Casona para recorrer sus pasillos con la infaltable sensación de derrota, de fatalidad, de adiós.

Para desdicha de algunos y alegría de cientos de miles, los momentos más tristes permitieron salir a flote lo mejor de la U. Cuando el equipo más lo necesitó aparecieron sus dirigentes, cuerpo técnico, jugadores y sobre todo su hinchada, listos para devolver pronto a Liga a donde correspondía, y mucho más allá.

Si en el 73 aparecía la inolvidable “Volveremos” de Alfredo Pachel, en el 2000 un grupo de esos hinchas sufridos, trabajaban a tiempo completo para empezar el retorno, el camino a la inmortalidad. La “loca” idea de Miguel Salazar tomaba forma en la naciente comunidad liguista en internet.

El volveremos dio parte al “Siempre Contigo Liga” En esa frase se resumía todo; si en los buenos momentos estuvimos junto a nuestro querido equipo, hoy, en los malos, con mayor razón lo estaríamos, dispuestos a todo, incluso a organizar una loca caravana (con un recorrido inverso), diferente a las triunfales, porque ésta no era de festejo, no era de agradecimiento, era para decirles aquí estamos, siempre lo estaremos.

Y por increíble que parezca, el camino que nos llevó a jugar el partido soñado, la final de un mundial FIFA de clubes, empezó aquella tarde del 5 de noviembre del año 2000, con altas y bajas, con mas alegrías que penas, pero con la pasión, con aquella que nos recuerda que a Liga no se le puede decir adiós, no mientras haya historias de campeones y de gol.