Quién no espera vencer…

Quién no espera vencer…

… será vencido.  Como todo dicho popular, éste tiene absoluta certeza en su aseveración, y nos cae como anillo al dedo.  Liga viajó a Chile sin convicción, por lo mostrado ante el Unión San Felipe, es lo menos  que podemos concluir. El equipo de Bauza no le hizo honor a su calidad de Campeón reinante de la Copa Sudamericana y cayó sin atenuantes ante un limitado, pero entusiasta equipo araucano.

El planteamiento dispuesto por el “patón” Bauza intentó poblar el medio campo y defensa azucenas (que hoy vistió de negro), dejando a un solitario Barcos apoyado por Luna y el rápido desborde de Chila y Reasco; al menos en el papel, esa era la idea.

Los dueños de casa se hicieron del balón y se fueron en busca del arco del “Pancho” desde el primer minuto, recargando sus ataques sobre la banda que custodiaban, Chila y Calderón.  De ese lado de la cancha llegaría el primero para los locales, cuando tras un centro al medio del área chica, dominio del central (Espínola) era rechazado a medias por Cevallos, que a su vez fue cargado ilegalmente por Vildozo (primero de los innumerables errores arbitrales de la noche), quedando la esférica servida en los pies de Diestefano, que no perdonó.

Liga perdió los papeles en los minutos siguientes al primer gol, y casi de inmediato llegaría la segunda para San Felipe.  Tras un tiro de esquina, nadie de la defensa ligada impedía un doble cabezazo, y Vildozo ponía la fiesta en los cerca de 8.000 asistentes al estadio.  Pese al desconcierto y a verse abajo en el marcador, los merengues habían llegado con peligro sobre el arco rival en algunas ocasiones, y en la menos clara, Reasco se dejaba caer en el área, al sentir el contacto con un defensa rival. El mal árbitro argentino pitó penal, y Barcos lo cambió con gol.

El “pirata” lo siguió buscando en el final del primer tiempo, pero el arquero le negó la segunda, y otros de sus remates salieron apenas desviados.  Liga, con poco, llevaba peligro y estaba cerca del empate.

El entretiempo no mejoró la actitud de la U, Liga salió displiscente sobre el campo de juego y el local casi pone la tercera apenas a los 30 segundos de iniciada la segunda mitad.  Más que una predisposición de ataque, lo que llevaba peligro sobre el arco chileno, eran las individualidades universitarias, como un ataque a fondo por izquierda de Ulises de la Cruz, mismo que William Araujo remató desviado cuando ya todos los ecuatorianos cantaban el gol.

Parecía que Liga se contentaba con el empate, no había cambiado ni de nombres ni de actitud para el segundo tiempo, sin embargo llegaría la igualdad; nuevamente una individualidad, esta vez en los pies del chino Luna, tras gran corajeada, se transformaba en el ansiado gol.  El empate en el marcador, en vez de motivar, volvió a aburguesar a la U.  Mientras Bauza y sus muchachos dejaban pasar los minutos, los chilenos, aún sin la fuerza inicial iban en busca de la victoria, y la consiguieron, no sólo en base a su virtudes, sino, y sobre todo, gracias a los repetidos y groseros errores de la defensa visitante, con Espínola como abanderado.

Y el paraguarí calculó mal, y Vildozo, con el arco a disposición castigó a Cevallos.  Algo, aunque sin convencimiento, intentó Bauza. Mandó sobre el campo de juego a Miller Bolaños en reemplazo de Luna (el cambio obligado) y, ya sobre el final, cuando los chilenos encontraron el justo premio a su ambición, con el cuarto gol, a Salguiero por Araujo, y Gámez por Reasco.

Si el partido ante Emelec, en palabras del entrenador rosarino de la U, había sido atípico, con un completo descontrol de la defensa y medio campo, el de hoy volvió  mostrar el mismo desorden en un equipo que tan solo amontonó gente en defensa y medio campo, pero que nunca encontró la manera de manejar el balón, o por lo menos, controlar al rival. Liga corrió toda la noche tras la pelota, y eso, está muy claro, es nefasto para un equipo que no se caracteriza justamente por su juventud y capacidad aeróbica.

La de esta noche fue la tercera derrota consecutiva de Liga, algo que habrá que remontarse a registros históricos, para saber cuando fue la última vez que pasó, y algo que habrá que corregir de inmediato sino se quiere perder el liderato en el fútbol ecuatoriano, y sino se quiere hacer el ridículo de ser eliminado, en calidad de campeón, en primera fase del torneo del cual defiende la corona.

Lo grave de este momento, es que a LDU no le sobra precisamente tiempo para hacer los correctivos necesarios.  De inmediato tendrá que subirse en un avión para trasladarse a Quito, y  trabajar el próximo encuentro del torneo local, en el cual deberá visitar la cancha de Riobamba; para asi mismo, de inmediato planificar la revancha ante los chilenos, en Casa Blanca, el próximo martes.  Dura tarea para la U, tanto como para la hinchada, que tendrá que reponerse del mal momento y acompañar al equipo de sus amores, bien o bien.

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