Que se vayan “todos”

Que se vayan “todos”

“Ha terminado la etapa más ganadora en la historia de Liga Deportiva Universitaria. A partir del próximo año empezaremos otra, misma que esperamos sea igual o mejor que la que termina, una en la que ni siquiera estoy seguro de llegar hasta el final.” Con estas palabras Edgardo Bauza ponía punto final a la temporada 2012, una que para muchos hinchas azucenas resulto siendo el “peor” en una década, pese a que los albos aseguraron la participación en la primera fase de la Copa Libertadores, algo en lo que habían quedado a deber un año atrás.

El patón, fiel a su estilo, jamás dejó de luchar con un equipo venido a menos y que distaba en mucho de aquel que conquistó el continente en el 2008 (y aún en Enero del 2013 lidera la clasificación de la Conmebol). Bauza no perdió la compostura aún en los momentos más complicados, algo que muchos confundieron con impavidez o terquedad. Cuando las lesiones y los años hacían mella en un cuadro que paulatinamente se iba desprendiendo de sus grandes figuras, cuando la “prensa especializada” creaba una tras otra novela y cuando desde las gradas se escuchaban gritos destemplados que exigían “fuera todos”, el técnico rosarino, apoyado incondicionalmente por su dirigencia, mantuvo la cordura y siguió trabajando con lo que tenía, pero al mismo tiempo se planificaba hacia el futuro. Y para estar acorde a las predicciones fatalistas, este ciclo albo llegó a su final en diciembre del 2012.

En Liga nada queda al azar. El trabajo serio, responsable y honrado, fue también silencioso en esta ocasión. Pocos, muy pocos, se imaginaron el trabajo dirigencial que significó, hasta la fecha, la contratación de todos los refuerzos (16) que serán parte de la U desde esta temporada. Y no admira tanto la cantidad como si la calidad y, sobre todo, la juventud de los nuevos integrantes de un plantel que ha sido renovado a base de un gran sacrificio económico. Entendemos las razones de la tranquilidad de Bauza, no era para menos.

Y Liga hace lo correcto al no dejarse llevar por la pasión de una parte de su hinchada; no era justo ni mucho menos lógico mandar a “todos”. Los nuevos, tanto los que llegan de afuera como los jóvenes que vienen de las inferiores, necesitan de la presencia de los referentes, de los experimentados, de los “viejos” para que sean ellos quienes les transmitan la mística universitaria. Por mucha juventud, calidad, velocidad o ganas que tengan los nuevos, difícilmente estarían en capacidad de sortear situaciones tales como los innumerables viajes alrededor del mundo, estar en los ojos de la prensa todo el tiempo, o enfrentarse a estadios llenos e hinchada hostil como sucede en el Morumbi de Sao Paulo, el Maracaná de Río de Janeiro o el Azteca de México. Por muchos campeonatos juveniles o torneos locales que hayan conseguido en otros lares, difícilmente podrían tener la jerarquía para obtener coronas internacionales. Por eso y por mucho más, los Ulises, Patos, Betos, Neicers, etc son imprescindibles en esta nueva aventura de la U.

La serie de repechaje frente al poderoso Gremio de Brasil encuentra a LDU con un equipo en fase de gestación, de conocimiento. Ni siquiera podríamos hablar de acoplamiento porque para eso serán necesarios varios partidos, algunas derrotas quizás, pero en la U saben que el camino empezó, un camino que si todo sale tal cual está siendo planificado llenará de nuevas glorias y títulos las vitrinas del Rey de Copas, glorias de las cuales, tal como lo dijo con sabiduría el patón, no se sabe quien será el que las coseche algún tiempo después.

Los dirigentes y el cuerpo técnico ya pusieron su parte, les toca ahora a los jugadores. Será que la hinchada hace lo propio? Quizás nos veamos en la obligación de exigir lo mismo que pedían algunos recientemente, sólo que esta vez de la hinchada: “que se vayan todos”.