Liga, el asesino piadoso.

Liga, el asesino piadoso.

Una nueva victima yacía en el suelo, esperando tan solo el tiro de gracia, y nuevamente el asesino falló.

Los universitarios habían sido amplios dominadores desde el minuto inicial y el gol de Ulises de la Cruz era el justo premio a quien mejor hacia los deberes sobre el gramado del Olímpico Atahualpa. Pero los de Bauza, como ha sido la constante en el 2010, bajaron las revoluciones, y aunque mantenían el control del partido permitían que el rival vaya creciendo, a base de pelotazos, un requisito primitivo y tosco si, pero válido para quienes no poseen calidad.

El problema radicaba no en lo que el rival proponía, que recargaba su ataque por el lado defendido por Calderon y Martinez, sino en que Liga no hacía nada por evitarlo, ya sea cometiendo falta tras falta innecesaria en los costados de la cancha, pasando por la equivocada entrega de balones del golero Dominguez en cada saque de gol, hasta las reiteradas equivocaciones arbitrales que no dudaban en favorecer al local en cada pelota dividida. Pero la U ya no tenía el balón, ni le llegaban con real peligro, pero tampoco hacía daño, ni siquiera se aprovecho del cambio forzoso de su rival, que al quedarse sin Castillo optó por un volante de llegada, dejando el medio campo a disposicion de una Liga que sintió una vez mas la falta de alguien que se adueñe del balon y ponga la pausa en la mitad de la cancha.

Con el ingreso de Paul Ambrosi y los ánimos renovados para la segunda mitad, los centrales quisieron liquidar pronto el pleito y casi lo consiguen en los pies de Lara, que tras una excelente llegada a fondo de Barcos por el costado izquierdo (la unica), ponía la pelota lejos del alcance de Ibarra, pero no del vertical izquierdo, y el Quito se salvaba, o mejor dicho, resucitaba.

Y pasó lo que todos temían, sobre el final, en una jugada sin historia, un nuevo, y grosero error de Dominguez dejaba solo a Mina, que disparaba a placer para poner la del empate. Ya no había tiempo para nada. Sevilla no quiso más, el empate le sonaba a gloria a el y a sus hinchas, mientras era un nuevo trago amargo para los azucenas, quienes veían por enésima vez en esta temporada como su equipo no podía mantener un resultado que le era positivo y terminaba pagando muy caro su falta de ambición. Un gol es muy poca renta como para defenderlo 85 minutos.

Y así, la que se suponía era una nueva “victima” pasaba a ser “verdugo”. Quisimos dejar que nuestro enemigo muera desangrado, nos dio lastima verlo en el suelo y no fuimos capaces de liquidar el trabajo, y terminamos con un tiro en la frente, una vez mas; lo mas grave es que esta vez, al igual que otras tantas, el disparo salió de nuestra propia arma, y fuimos nosotros quienes jalamos el gatillo.

Es tiempo de empezar a ser menos consecuentes con los rivales y demostrar un poco mas de instinto asesino si de verdad estamos pensando en cosas serias esta temporada. Jugar bien unos pocos minutos, no alcanza.

1 Comentario

  • Diego Campaña

    Aug 23, 2010 - Responde

    Muy de acuerdo en todo y cada una de las palabras……….menos piedad en la cancha!!!

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