LDU, ganando para no llorar.

LDU, ganando para no llorar.

Ganando para no llorar. Trillada pero certera es la frase: “El fútbol se cura con fútbol”. Parche anímico es entonces la última victoria en la Casa Blanca del equipo universitario ante El Nacional por la fecha 17 del torneo casero.  Bálsamo sobre las heridas que dejó un Vélez Sarsfield despiadado que venció todos los mitos de Ponciano y se llevó el pase a los 4tos de final del torneo más anhelado por los clubes de Sudamérica. De nada sirve el típico balance final, ya que, el mejor techo de Liga está en 2008 e inscrito en la placa de aquel trofeo que premia a los más valientes y generosos del fútbol continental. Todo hacia abajo es considerado fracaso.

No tardó mucho en virar la página Edgardo Bauza. Ayer, en la cancha de la U, los mismos miedos rondaban, el mismo cansancio corría, la misma grada temía pero el fútbol se curó con fútbol, típico pero necesario en un equipo que se acostumbra a ganarlo todo. Al susto de un Vélez, agresivo y veloz, súmele el gol de Juan Luis Anangonó que ponía a ganar al equipo criollo. En silencio, los casi 6 mil espectadores azucenas, miraban atónitos al equipo sin reacción y con muchos inconvenientes para llegar a la portería contraria.

Al paso de 6 minutos, un grito de padre de Bauza, una genialidad de Barcos y la aparición oportuna de Ganchoso igualó el marcador; el estadio volvió a su color habitual, el blanco Liga y no el blanco miedo. Mejoró el equipo, espantó algunos entes y la mala vibra se perdía con un par de llegadas sobre el arco militar.

Los “Criollos” también se dieron su tiempo para visitar la cabaña de Alexander Domínguez, sin embargo, el mensaje final no llegaba y perdían opciones que desesperaron por completo al estratega militar, Mario Saralegui. Se creía capaz El Nacional y le llegó otro desquite albo. Alguien tenía que pagar los “platos rotos de la copa”. Pelotazo de Domínguez desde su propia área. Chila y un despeje errado que dejó a Miller Bolaños con su mejor perfil para marcar el segundo tanto de Liga. El festejo hacía clara alusión a una limpia espiritual. Al conjuro necesario para que la Copa Libertadores quedé atrás y enterrada por ahora. Era la invitación, también, para que el equipo se centre en el torneo casero y gane esta etapa. En el segundo semestre se podrá pensar en otra Copa, la Sudamericana.

Por ahora los fantasmas ya no juegan ni para Liga ni en contra de Liga.

Agresión a Barcos

Hernán Barcos estará fuera de las canchas por las siguientes tres semanas. La fractura de su tabique y la posterior operación lo obligan a descansar al ariete argentino. Javier Chila, defensa de El Nacional, le propinó un golpe brutal que lo dejó tendido y ensangrentado en la cancha de Ponciano. Carlos Vera solo exhibió una cartulina amarilla, dejando en el ambiente un sabor amargo, por la agresión y la falta de castigo ante una jugada desleal.

Chila se disculpó públicamente esta mañana, pero, de nada sirve para un profesional que deja las canchas por la violencia.

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