La Dura Realidad

La Dura Realidad

Es muy difícil abstraerse de la pasión de hincha para tratar de generar un comentario objetivo sobre el momento que vive Liga Deportiva Universitaria. La derrota frente a Boca Juniors ha sido un golpe muy duro para la familia alba. Durante las últimas semanas la expectativa e ilusión eran gigantes, se hacían comparaciones con la campaña del 2008, se soñaba en llegar nuevamente a la final; pero todo se derrumbó la tarde del miércoles en Ponceano.

Desde este espacio hemos sido fervientes defensores del trabajo de Pablo Repetto, hemos destacado sus aciertos y hemos enfatizado en lo injusto que ha sido un sector de la hinchada con el estratega uruguayo. Pero en la, casi segura, eliminación de la Copa Libertadores, su responsabilidad es alta. Todavía no terminamos de entender porque Franklin Guerra y Anderson Ordóñez, figuras del último partido frente a Barcelona, no fueron titulares contra Boca Juniors. En los 3 goles de ayer hubo responsabilidad directa de los defensas centrales.

El primer gol nace por un mal pase largo del “Kunty” Caicedo, cuyo rebote tomó mal parados a los defensas y permitió la notación de Ábila. Previo al gol de tiro libre, otro pase largo equivocado de Caicedo provocó un ataque de Boca Juniors que terminó en la falta cercana al área local. Finalmente, el tercer gol llega tras la imposibilidad de Caicedo para rechazar un balón al que, aparentemente, llegaba primero que el delantero argentino.

Otra duda que genera el partido de ayer es, por qué Repetto sigue insistiendo con el “Chavo” Cruz. El lateral izquierdo tuvo un gran 2018, pero este año su nivel ha disminuido considerablemente. A medio año, Liga contrató a Luis Ayala en esa posición y hasta ahora ha tenido muy pocas oportunidades. Es hora de probarlo.

Ayer también sorprendió que el técnico uruguayo mantenga a Rodrigo Aguirre todo el primer tiempo, a pesar de que desde los 15 minutos ya tenía molestia y no corría ni chocaba. El delantero charrúa se golpeó en los primeros minutos de la primera etapa y a partir de ese momento su aporte fue nulo. La molestia era clara, su rostro demostraba dolor y en cada momento se tocaba sus cuádriceps. Eso lo vimos desde las gradas, no se entiende
como Repetto o su cuerpo técnico no decidieron cambiarlo. Se desperdiciaron 45 minutos.

A esto hay que sumar que, lastimosamente, las contrataciones que Liga hizo este año para potenciar los extremos no han estado al nivel requerido. Ayoví, Muñoz y Murillo no están a la talla de lo que necesita la “U” para brillar en el campeonato local y llegar lejos en las competiciones internacionales. Repetto no tiene variantes válidas en la banca, no hay cambio para ninguno de los hermanos Julio y tampoco hay opciones en ataque. No hay un 9 de área, tanto Aguirre como Martinez Borja son más medio puntas, les gusta salir del área y generar juego; eso provoca que cuando los laterales o el diez tienen el balón, no haya opciones de pase dentro del área.

La derrota de ayer nos trajo a la realidad. Dura realidad porque ahora deberá recuperar el terreno perdido en la Liga Pro y tratar de ganar la Copa Ecuador. Repetto ha tenido muchas virtudes, gracias a ellas quedamos campeones después de ocho años de sequía, pero –como todo en la vida- los procesos deben revisarse e innovarse. Hay tiempo, pero dependerá de que el técnico uruguayo y la dirigencia lo entiendan así; porque corremos el riesgo de que
el 2019 sea un año para el olvido.

¡A esperar!

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