Feliz por LIGA, feliz por Independiente

Feliz por LIGA, feliz por Independiente

Con fortuna he podido visitar y conocer varios lugares del Ecuador y platicar con su gente, lo cual muchas veces me ha llevado a escuchar anécdotas y diversas opiniones de cómo vemos a nuestro país desde distintos rincones y experiencias.

Uno de los temas que suele salir al momento de una conversación casual, sea con la familia que recién conoces, con el taxista, con el compañero de asiento, con los compañeros de trabajo, etc; sin duda es el fútbol, más aún si tienes esa afición.

En mi caso siempre me gusta conocer la preferencia o hincha de que equipo es la persona con la que converso, y cuando se me devuelve la pregunta y respondo que soy hincha de LIGA dos cosas suelen suceder: una me salen con alguna vacilada o cargada o la otra, que es recordar el momento en “la LIGA ganó la Libertadores” y entonces sea que mis amigos sean del Austro y le vayan al Cuenca o al Azogues, o mis interlocutores sean del Oriente pero hinchas del Barcelona, o sean manabitas hinchas del Delfín o del Emelec, quiteños e hinchas del Nacional o de ningún equipo, todos recuerdan con cariño aquel día en que la LIGA ganó esa copa y cómo en sus ciudades se festejó con tanto gusto, “porque la LIGA jugaba bien”, “ porque lograron lo que nadie” “porque nos dieron una alegría”, porque había que alegrarse de que un sueño se hizo realidad. Porque al igual que cuando Jefferson Pérez solito logró la medalla olímpica o la selección clasificó al Mundial, a los ecuatorianos se nos empezó a caer un complejo que lamentablemente durante muchos años se había construido.

Recuerdo en mi infancia escuchar que nosotros nunca hemos ido a un Mundial, nunca hemos sobresalido por nada, que solo afuera eran “grandes” y símbolos de admiración, que acá nunca se va a poder porque no tenemos x cosa. Recuerdo los periodos duros de las crisis económicas de los noventa y cómo eso empeoró el estado anímico del ecuatoriano, recuerdo vivir de comparaciones y no de emociones por nuestra gente. Por lo que entiendo lo que significa que un equipo ecuatoriano como es el caso actual del Independiente del Valle haya llegado a la final de la Libertadores e ilusione a un país, llene un estadio como el Atahualpa y hoy cope gran parte de la atención. Porque más allá de un color, es una emoción, es un momento diferente para compartirlo, para vivirlo, para ilusionarse desde el Ecuador. Porque es algo positivo que ha sucedido en este territorio, que emocionará al vecino o al extranjero que quizás este de transito por aquí, que seguramente emociona a quien está lejos y extraña al país.

En hora buena que haya otro equipo que haya llegado tan lejos, y que el triunfo de LIGA no se base como hoy varios hinchas lamentablemente piensan: que los logros de LIGA se hacen más fuerte por el fracaso del otro. A mi modo de ver, es como si tú te sientes bien contigo y lo que tienes, por lo mal que le va al otro, a ese vecino que está junto a ti y vos solo basas tus triunfos porque nadie más puede, en vez de emocionarte de lo bien que está el otro y que juntos pueden hacer más, porque los dos estarán bien. Así como en la vida, pasa en el fútbol, ayer fue LIGA, hoy Independiente que en base a fútbol , administración y formación ha logrado con mucho mérito llegar a esta final. Y así miles de ecuatorianos ya hemos sentido alegría y no importe lo que hoy suceda, el camino recorrido hasta hoy ha despertado un brillo y un volver a soñar, y volver a construir. Es por eso que entiendo porque gente de todo el Ecuador, de todos los equipos logra ser feliz por LIGA y feliz por Independiente, sin que eso le avergüence.

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