Esta es otra historia

Esta es otra historia

Aunque al hablar de finales, especialmente cuando del siguiente rival se trata, la memoria de los albos evocan de inmediato el inolvidable 7 a 0 con el cual Liga Deportiva Universitaria consiguió la cuarta corona local, allá un 28 de diciembre de 1998.

Lo cierto es que, aunque el destino pone nuevamente en frente a Liga y Emelec, en busca del máximo cetro del fútbol ecuatoriano, las circunstancias de aquel entonces no son las mismas en la actualidad.   Por una parte, los albos se transformaron a base de victorias y campeonatos, nacionales e internacionales, en un gigante del fútbol sudamericano; Los azules, aunque siguen sin demostrar jerarquía fuera de las fronteras patrias, se muestran como un equipo fuerte y siempre candidato a pelear bien arriba en los torneos caseros, de hecho, son el único equipo guayaquileno que ha podido ser campeón desde 1997.

Tras quedar eliminado de la disputa de la final en la Copa Sudamericana, Liga al fin tuvo una semana “larga”, lo que le ha permitido, en parte, recuperar a varias de sus figuras, algo sumamente necesario en un equipo que de manera inaudita se vio obligado a jugar cinco partidos en menos de una semana, sin tomar en cuenta las enormes distancias recorridas vía aérea (inclusive hasta Japón) y las eternas esperas en los aeropuertos; ciertamente, los universitarios pasaron mas tiempo en el avión que en una cancha de entrenamiento.

Emelec, por su parte, eliminado prontamente en la Copa Sudamericana, buscó hasta la ultima fecha quedar primero, y evitar a toda costa las finales con la U, algo que por poco consigue, no solo por sus propios méritos, sino también con ayuda fuera de la cancha, misma que incluso vino de las mas altas esferas gubernamentales, nuevamente, algo inaudito, “solo” visto en Ecuador.

Aunque se nos ocurre que hombre por hombre, unos y otros llegan en igualdad de condiciones, la experiencia de un equipo maduro como Liga debería pesar en el balance final. No por nada se suele decir que: “los jóvenes ganan partidos, los viejos campeonatos”  La presencia de un entrenador de la categoría de Edgardo Bauza en el banco de Liga puede ser otro de los factores que inclinen la balanza. Jorge Sampaoli, aunque ha hecho un buen trabajo al mando de los azules en el 2010, no tiene ni de lejos la jerarquía y sabiduría del primero.  Pese a todo, y como siempre sucede, serán los jugadores dentro de la cancha quienes marquen la diferencia.

Otro detalle, nada pequeño por cierto, que hace de esta final diferente a la del 98, es que el partido definitivo se disputará en la ciudad de Guayaquil, seguramente en el pequeño estadio Capwell (no sorprendería que se lo haga en el Modelo para obtener mayores ingresos económicos y para evitar que Liga de la vuelta en esa cancha).  Para los albos, quienes ya saben de vueltas olímpicas fuera de casa, sino que lo diga el Maracaná de Rió de Janeiro, la posibilidad de festejar junto a su gente en la ciudad de Guayaquil, es algo que desde ya ilusiona a más de uno, sin duda y en especial a los miles de hinchas que ahí residen.   Pero salir campeón del Capwell es algo que la U ya sabe, y fue a inicios del 2008 en el torneo amistoso de preparación que Emelec organiza a principios de temporada, con dos invitados extranjeros y uno local (será por eso que nunca más invitaron a Liga?), en fin, esta vez no nos invitaron, fuimos nosotros quienes decidimos visitarlos.

La final es de 180 minutos, pero “el que pega primero, pega dos veces” y no seria nada despreciable llevarse una victoria, y que mejor aun que con algunos goles de diferencia, eso lo veremos con el transcurrir del juego. Lo que si es seguro, es que la Maravilla de Ponciano estará a reventar, deseosa de repetir la historia, escribiendo con un nuevo capitulo de gloria la grandeza de la U.

Deja tu comentario: