Entre mitos y la U

Entre mitos y la U

Desde siempre, con el objeto de perpetuar creencias a través de diferentes generaciones, especialmente aquellas basadas en hechos improbables, imposibles de verificar de manera objetiva, se recurre a la creación de mitos. El relato falso, con sentido oculto y un discurso y palabra emotivos, son la manera en que el mito, con el tiempo, tiende a instalarse en el colectivo como algo “real”.  El fútbol, como es lógico suponer, no es indiferente a lo que sucede en el resto de la sociedad.

Sin embargo, los dragones, brujas, hombres lobo, vampiros, unicornios, centauros, chupacabras y lloronas,  aunque traigan a nosotros imágenes recurrentes de arbitrajes, periodistas, dirigentes o “ídolos”, siguen siendo seres los cuales no se ha podido comprobar su existencia. 

En el caso ecuatoriano, el principal tipo de mito que se aplica a nuestra realidad es el etiológico, es decir, aquel que trata de explicar el origen de los seres (ídolos, clásicos, etc) a las peculiaridades del presente. No constituyen forzosamente un conjunto coherente y a veces toman la apariencia de fábulas.  Solo así se entiende la innumerable cantidad de ellos en un país tan pequeño y pobre de resultados, con excepción de uno.

Otro tipo de mito, el moral, aparece en las sociedades en la lucha entre el bien y el mal. No estamos seguros que este sea el caso en Ecuador, ya que como en el punto anterior, excepción de uno, no creemos que el resto pueda encasillarse en el lado de los”buenos”; eso sí, queda claro que las leyendas, las populares en especial, llegaron de la mano de mitos para, con muchos recursos imaginativos, perpetuar creencias que mantengan el status-quo de uno que otro. Algunas leyendas toman en ocasiones hechos reales, las maquillan, magnifican, las perpetúan y las vuelven populares.  Cualquier parecido con “hazañas”, “grandes hinchadas”, “ejemplos continentales” , son mera coincidencia.

Lo que trajo a colación toda este mágico mundo, aunque suene a contradicción, es precisamente el aparecimiento de dos de estos seres mitológicos la noche de este sábado en el estadio Olímpico Atahualpa.  En la noche fría quiteña se pudo ver el renacimiento del “Ave Fénix”, ese pájaro de bello plumaje y canto incomparable que apareció junto a la primera rosa, que cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, cayó sobre el nido una chispa de la espada de fuego de un Querubín, y el pájaro ardió al instante.  Pero, de las propias llamas, surgió una nueva ave, con un plumaje inigualable, alas de color escarlata y cuerpo dorado. Como doradas son las estrellas de Liga, como grandiosa y maravillosa es su historia.

Y aunque muchas veces escuchamos rumores de su presencia en las gradas del coloso del Batán, y aunque algunos periodistas aseguraban haberlos visto alguna vez, ahora fuimos testigos en todo su esplendor de un ser al que le dicen el BI-TRI, se llama Claudio, se apellida Bieler, le dicen el “Taca” y los hace de a 3. Tenían razón, es gigante y lleva una U en el corazón.

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