Enorme Enrique!

Enorme Enrique!

En la noche más perfecta de toda la historia de Liga Deportiva Universitaria, el equipo azucena no solo consiguió un nuevo título sudamericano y dejó nuevamente el nombre de la Institución en alto, sino que goleó y produjo todo un espectáculo, sin desequilibrios ni fallas. Un cotejo prácticamente perfecto de la mano de un grupo de guerreros que volvieron a dejar el alma dentro del campo de juego, y por supuesto que fue liderado por un querido albo, que en su regreso y par de partidos jugados ha demostrado que nació para estar en Liga: Enrique “Ramber” Vera.

Es que el paraguayo no solo ansió desde su partida a territorios mexicanos el regreso al equipo que más gloria le dio y al que más éxitos brindó él tambien. Una parte de su corazón se quedó en nuestro país y en la Casa Blanca, y eso simplemente lo ha denotado en estos dos encuentros jugados por la Recopa Sudamericana. El “Ramber” ama a Liga tanto como ella (dirigentes, hinchas y compañeros) a él. Fue y sigue siendo una pieza fundamental del trabajo del equipo, y en realidad, al estar en conjunto con el resto de jugadores albos, la armonía prima y parece que el tiempo no transcurrió cuando él se marchó, sino que se congeló esperando su retorno. Su lazo con la camiseta gloriosa de la U va más allá de lo racional y entendible, son como viejos amigos, compañeros, amantes, que al unirse actúan casi por ósmosis, con los ojos cerrados.

Y la noche de ayer, en una de las victorias más importantes de Liga Deportiva Universitaria, Vera volvió a ser clave para conseguir los tres puntos y por supuesto, alzar una nueva Copa Sudamericana. Manejó los tiempos de manera impecable en la mitad de la cancha. Marcó a los volantes y atacantes cariocas. Provocó ‘fouls’ en zonas prudentes, aún fáciles de controlar. E incluso, fue el artífice de la asistencia para el segundo gol, del “Taca” Bieler, y marcó el tercero para sellar el triunfo contundente ante el Inter de Porto Alegre. Un soldado, un maestro, un grande de Liga que durante los más de 10 meses fuera, no hizo más que soñar con volver y prepararse para su regreso al mejor de América y para la nueva consecución de un torneo internacional. Un grato albo que no se merece más que réditos, aplausos y veñas por su calidad y entrega. Y que junto a los demás azucenas, nos brindó una nueva alegría a la gran fanaticada de la U.

Gracias “Ramber”, gracias Liga por una nueva estrella y por este nuevo éxito internacional! Somos campeones nuevamente y no queda más que festejar!!

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