En casa siempre hay espacio para todos

En casa siempre hay espacio para todos

Durante par de años fui sola al estadio, bueno a veces no tan sola, con compañía para partidos internacionales o los llamados “atractivos”. No me disgustaba la compañía que iba “sólo” a esos partidos; al contrario, era la encargada de actualizarles todo lo que se perdieron, mientras esperábamos de una a tres horas sentados en las gradas del tablón a que empiece la fiesta del fútbol. Tampoco critico que vayan poco o que elijan partidos, porque creo cada uno tiene su forma de vivir y disfrutar del fútbol, de LIGA.

Me basta con ver sus rostros de felicidad, de estrés, de indignación, de sorpresa, etc., acompañados del diverso vocabulario para la ocasión.  Me basta con que por noventa minutos compartimos y vibramos juntos por ese equipo y gran institución a la que admiramos: Liga Deportiva Universitaria.

Y es que ir a Casa Blanca para cada liguista es el lugar ideal para detener el tiempo, las preocupaciones y los dilemas cotidianos; un lugar donde manifiestas lo que LIGA significa para ti. Quizás hoy fuiste solo, pero realmente no lo estás  porque siempre hay alguien que está tan emocionado o preocupado como tu, con el que comentas o intercambias una mirada cómplice hasta que te fundes con todos en el grito de gooooooool o quizá contra el árbitro de turno.

Luego llega el entretiempo donde buscas la cerveza, al caramelero, a la “seño” de las empanadas y a los panas. Miras la pantalla que te pide evitar la violencia, hablas del rival, refrescas la garganta mientras reposa la tensión para repasar con cabeza fría lo que acabas de ver en cancha.

Te vuelves a ubicar, en tu puesto. Sea general sur donde pasarás todo el partido alentando, de pie, al son del bombo, de la murga. Te abrazas del amigo que está en la general sur alta donde en las noches sientes el frío quiteño, que no impide que disfrutes del brillo de “La Maravilla de Ponciano”.

Probablemente estás en tribuna, tal vez cerca del lugar de calentamiento de los jugadores, para ver a esos seres humanos que por noventa minutos le roban el protagonismo a cualquier súper héroe. Capaz te pones al lado de “Tin Tan” o de los niños que alientan con ilusión. Tal vez, estás en el palco donde nadie te quita el puesto y la visión para enfocar tu sentimiento en esa cancha que en pocos minutos se llenará de mágicas gambetas.

Acaso estas corriendo en medio de los pasillos de las suites, porque te has atrasado al inicio del segundo tiempo. Y vas a tu puesto donde está tu hermana, tu tía, el vecino o el amigo que tiene años de venir al estadio, porque para el fue especial adquirir un pedacito de la “Casita Blanca”, la que se construyó con tanto esfuerzo sin pensar que sería testigo de cuatro copas doradas, las mismas que se han logrado gracias a excelentes y brillantes campañas. Te sientas a observar cómo la gente desata la pasión en sus diversas manifestaciones, a ver cómo las suites están decoradas esta mañana, cuántos trapos nuevos hay este año, cómo entran los equipos, si hay cambios o no, lo ves en silencio, quizás en medio de las conversaciones y opiniones que se debaten entre los mayores de la localidad. Y, de pronto, ves que por mala fortuna el esférico no entró y te agarras de tu puesto, aunque realmente quieres botarte cerca del banderín del córner a ver si logras empujarlo.

En eso sube la temperatura, el árbitro ha venido ciego, no mira lo que le hacen tus jugadores, y tú, y tus vecinos le recuerdan que no sería bonito que hablen mal de su madre. Mientrasla MBno deja de saltar y se hace escuchar más fuerte. Regresas a ver al marcador pendiente del tiempo, ves a “Los de Arriba” poniendo el ánimo de la barra, junto a varias familias y grupos de amigos que sienten la misma pasión que tú sentados en los graderíos, pues cada uno tiene su estilo. Porque no importa como lo vives, (siempre y cuando no hieras a tu hermano, que incluso muchas veces tuvo el mal gusto de escoger una camiseta distinta) sino como lo sientes y como sueñas con ese balón que puede lograr que LIGA vuelva a ser campeón.

Termina el partido y se escucha: “¡Que venga la LIGA Que vengala LIGA!“

Y Casa Blanca que ha cobrado vida dirá: ¡Que venga la hinchada! Que venga la hinchada!

Que no falte el corazón;

Que no falte ese pulmón que eleva el balón;

Que no faltes tú.

4 Comentarios

  • Oscar Tagore Mejia

    Feb 16, 2012 - Responde

    Buen articulo! Casi lo que me pasa a mi, voy siempre que me es posible… A veces con panas, a veces solo, a veces con noveleros, a veces con los hinchas de los otros equipos… Pero a la larga, yo siempre digo cada cual vive diferente la fiesta de fútbol. Pero mas que triunfos o derrotas, LIGA a mi me ha dado panas… Y buenos panas!
    Aguante la U/

  • K`ro Morales

    Feb 16, 2012 - Responde

    HERMOOOSOOOOO excelente agUante la U¡¡ mi qrida y amada Casa Blanca!!!

  • Mauricio Arrieta

    Feb 18, 2012 - Responde

    Precisa visión… no importa con quien vayas y a que localidad hayas asistido, son 90 minutos de futbol que te harán pasar por todos los estados de animo y donde a pesar de todo siempre descubriras que estas rodeado de personas que sienten lo mismo que tu, de tu familia, aquella que te la regaló la U…

  • Alejo_est06

    Feb 22, 2012 - Responde

    excelenteeee anreeee!!!!!! lo describiste tal y como es la pasion no importa si es con el vecino, familiar, amigo, amiga, novia, amante, o lo que sea la pasion por alcanzar la victoria del equipo que uno adora sobra y basta!!

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