Empate no muy dulce, más bien salado.

Empate no muy dulce, más bien salado.

Liga Deportiva Universitaria no pudo llevarse los tres puntos en su visita a Barcelona de Guayaquil. El estadio monumental del “salado” sigue siendo un reducto inexpugnable.

Bauza, no ha podido salir victorioso en esa cancha pero tampoco ha perdido muy seguido; de hecho, los albos acumularon el cuarto empate consecutivo ante los amarillos en su casa.

Pero a diferencia de otras ocasiones, en ésta, a la U le urgían los tres puntos. Su rival no venía nada bien. Barcelona acarreaba problemas dirigenciales y económicos, en la banca tenía un técnico interino y la mayoría de sus jugadores estaban en el ojo del huracán por su pobre rendimiento en lo que va de la temporada. En esa cancha, los toreros habían caído consecutivamente ante Deportivo Cuenca y El Nacional, las pasadas dos fechas; el Deportivo Quito era otro de los equipos que había cantado victoria en el Monumental. Liga, no pudo lograrlo.

Tras la goleada de Emelec en tierras lojanas, era imperativo para LDU sumar de a tres, pero su planteamiento fue poco menos que timorato. Barcos fue, como lo dice su apodo, un solitario pirata que tuvo que bregar no solo contra tres defensas, sino con su propia falta de ritmo (volvía después de la fractura de su nariz, un mes atrás). González, otro de los que volvía tras una lesión, nunca fue el abastecedor que el único delantero albo necesitaba, menos aún su acompañante ideal. El Chucho Bolaños, venido a menos las últimas fechas, tampoco apareció, excepto por un par de remates de media distancia que encontraron las manos de Banguera.

Hasta aquí, todo el peso ofensivo del equipo de Bauza.

Y con poco y nada, más que con empeño, con ganas de mostrarse ante sus nuevos directivos, los jugadores amarillos se dieron modos de imponer condiciones y someter a Liga. Si bien el dominio local era infructuoso, ya sea por la solvencia del Beto Araujo o Alexander Domínguez en defensa, o por sus propias limitaciones, quedaba la sensación de que los amarillos eran mejores, o al menos eran los que buscaban la victoria. Liga se conformaba con el empate, dejaba pasar el tiempo, no se hacía dueño del balón. Los laterales azucenas, como viene siendo la constante de la Liga del 2011, no apoyaron el poco trabajo ofensivo de la visita. Tan solo una, UNA, descolgada de Néicer por derecha, por poco termina en el ansiado gol para la U. Muy poco para un equipo que necesitaba ganar.

Valencia no dejó notar mayor diferencia sobre lo hecho por Ganchoso en la primera mitad, y los ingresos tardíos de Fernando Hidalgo y Miller Bolaños,  no surtieron efecto. Sobre el final, y con el marcador aparentemente clavado en cero, por poco el argentino Borghello termina de volver más amargo el resultado; solo en el área, dejó pagando a Caicedo, pero su remate de cabeza salió apenas desviado del arco de un Domínguez que unicamente atinó a mirar. Hubiera sido demasiado premio para Barcelona, pero seguramente un justo castigo para LDU.

A la final un punto que, aunque suma, servirá de poco si no se ganan los dos próximos partidos. Deportivo Quito, en la ciudad de Ibarra, es el primer escollo; después, Olmedo en Casa Blanca, en lo que será una verdadera final siempre y cuando se haya ganado contra los chullas. Emelec, el rival con el cual Liga disputa la primera ubicación de esta etapa termina en Guayaquil ante Espoli, y es más que evidente que completara 44 puntos. A Liga, tal como el domingo pasado, no le sirve empatar. Con 39 unidades no le queda otra opción que sumar los 6, caso contrario habrá reprobado el primer semestre del año.

Está en el cuerpo técnico y los jugadores corregir el rumbo y recuperar para bien la primera posición de la Copa Credifé.

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