Emotiva Tricolor

Emotiva Tricolor

Para un gran porcentaje de ecuatorianos cada vez que juega la Selección Ecuatoriana de Fútbol es un día festivo, más aún cuando se trata de eliminatorias. Es como volver a festejar aquellas emociones pasadas, aquellas mundialistas que alegraron e ilusionaron a un país que se volvía gris entre inflaciones, feriado bancario, malos gobiernos y paros.

Es volver a sentir el ¡Sí se puede! Más allá del momento en que se generó aquella frase, porque ahora podemos apreciar cómo el fútbol ecuatoriano ha ido adquiriendo calidad y tenemos la ilusión de que con los jugadores que año tras año crecen deportivamente la selección siempre esté para más. Pese a que aún tenemos varias deficiencias como la delantera, sabemos que ¡Si se puede!

Prueba de ello el partido de ayer frente a un rival uruguayo difícil que pese a que venía de una catastrófica derrota en Colombia cuenta con una plantilla de lujo y ha mantenido su supremacía de local.  El equipo ecuatoriano supo pararse bien desde un inicio, no se amilanó frente a la celeste y comenzó el juego con ímpetu en el ataque. Es así que una de las jugadas de ataque a pocos minutos de iniciado el cotejo se sanciona falta penal en el área a favor de Ecuador, cuando Diego Lugano traba a Felipe Caicedo, el mismo  que sería encargado de cobrar la falta frente al arco de Muslera, haciéndolo efectivo con un fuerte remate similar al cobrado el pasado viernes.

De esta manera el partido se tornó más activo por la ansiedad charrúa que reaccionó atacando reiteradas veces la zona tricolor, pero sin mucho éxito porque el seleccionado nacional formaba una muralla y a la vez dispensaba para el ataque, convirtiendo varios pasajes del encuentro en un ida por vuelta.

Para la etapa de complemento Ecuador iniciaba ya pintado de amarillo, con tarjetas correspondientes para Domínguez, Campos y Minda por lo cual debía tomar precauciones al momento de defender. El partido no sufrió cambios drásticos porque el seleccionado tricolor logró jugar de igual a igual al equipo charrúa que necesitaba conquistar el empate, en medio de varias jugadas emocionantes que se generaban especialmente desde la banda derecha con un Toño Valencia implacable, pero que no llegaban a feliz destino por un Cristian Benítez que ayer regaló todo lo que pudo. Incluyendo el controversial mano a mano con el arquero Muslera, que debió haber sido sancionado con falta penal cuando el arquero con mano derecha se estira hacia el esférico sin llegar a tocarla y con la mano izquierda obstruye a Chucho generando una falta que tal vez por el piscinazo de éste hizo que el cuestionado árbitro Carlos Amarilla no sancione la falta. Tal decisión enfureció a más de un compatriota que varias veces ha sido testigo de su pésimo arbitraje.

No pasarían más de dos minutos y cumplido el 21 cae el gol uruguayo tras un centro desde el fondo izquierdo de la cancha no logra ser contenido, ni despejado por la defensa ecuatoriana. Ante ojos de Erazo y Minda la pelota cae en los pies de Edinson Cavani quien se encontraba solo y con rapidez no duda en definir, ante una descuidada defensa y un Dida Domínguez que no pudo hacer nada frente a la rapidez del atacante. Así llegaría la igualdad en el Centenario de Montevideo. Silenciaría a los espectadores ecuatorianos y ponía en suspenso los próximos 25 minutos a disputarse.

Podemos decir que los minutos finales fueron de mayor sufrimiento con un Luis Suárez que no descansaba y trataba de llegar al arco del gigante Dida quien supo contener sus remates, incluso uno muy cercano en que ni el mismo Suárez podía creer que la pelota no haya ingresado, frente al caballeroso gesto de ánimo que Domínguez le regalaba.

El partido llegaría a su fin con varios intentos de parte y parte. Y con un árbitro que se propuso robarse el show con varias decisiones erróneas, no solo en contra de la tricolor sino en contra del partido en general. Pero el clímax llegaría cuando a nuestro mejor exponente, Antonio Valencia le muestra la segunda cartulina amarilla, expulsándolo por un par de jugadas que no representaban la obtención de aquellas sanciones.  Realmente penoso que el arbitraje latinoamericano siga confiando en este tipo de árbitros que comete errores garrafales. Y para mí, más penoso que nuestro técnico Rueda lo califique como uno de los mejores.

Pero ya dejando aquel amargo momento debemos destacar una TRI que mostró un buen juego, con un medio campo ordenado, bandas con agilidad, con una defensa que se sincronizó mejor que en pasadas ocasiones  y un Domínguez que sabe defender su convocatoria, salvando el arco tricolor con autoridad y vaya que apenas comienza.

Así nos quedamos con ganas de haber obtenido esos tres puntos en el estadio de Montevideo pero satisfechos por ver una selección en mejor forma y jugando sin necesidad de encerrarse cuando va de visita. Por el momento la festividad tricolor se para y vuelven los diferentes colores y rivalidades a los estadios con el campeonato nacional, a la espera de ver lo mejor de la extrañada Liga de Quito haciendo de las suyas el sábado en el estadio eléctrico George Capwell.