El mejor “robo” de todos los tiempos

El mejor “robo” de todos los tiempos

Hará cosa de 4 años y medio, se invitó a Patricio Urrutia al programa AlboRadio, que en ese tiempo lo emitíamos el miércoles por la tarde. Estaba recién llegado a la “U” y aún no era titular inamovible, pero cuando jugaba, los rivales temblaban y las redes también. La conversación fue amena, y mediado el programa, no aguanté las ganas, y en los micrófonos le espeté: “Pato, tú eres el más grande robo que se le ha hecho a Barcelona jamás”. Fueron risas en ese momento, pero la frase fue realmente premonitoria.

Patricio Urrutia, oriundo de Los Rios, hincha originalmente de Barcelona (según sus propias palabras por “tradición” familiar), se convirtió con el tiempo en el gran jugador que Liga siempre ha necesitado, de tiempo en tiempo. Las grandes épocas de la “U” corresponden a insignes jugadores, ídolos y recordados siempre en la memoria de todos los que se precien de ser hinchas de la divisa blanca: el gran “Tano” Bertocchi en el 69, Portilla y J.J. Péerez en el primer bicampeonato (74-75), el coraje del “gringo” Berrueta en 1990, la figura pequeña de cuerpo, pero gigante de talento de Escobar a finales de los 90, con el segundo bicampeonato (98-99), la magia de Salas en el 2003, el talento y la garra de Aguinaga, Méndez y Palacios en el 2005, y el temple del Pato en el 2007.

A pesar de los nombrados, hay uno que ha estado siempre, desde el 2003, una vez que se consolidó bajo la mano de Fossatti, y es el Pato, siempre con un temperamento grande, que le ha hecho perder la cabeza en varias ocasiones (en partidos contra Barcelona en Guayaquil especialmente) pero que, poco a poco, lo fue preparando para ser quien es ahora: el capitán de Liga Deportiva Universitaria, tomando la posta de otro grande, como lo es Alfonso Obregón, eterno capitán del Albo.

Sin embargo, su mayor aporte se dio en Copa Libertadores de América (dejo fuera los auspiciantes, porque el fútbol es fútbol con y a pesar de ellos), donde se convirtió, poquito a poco, con goles espectaculares, penales, cabezazos precisos, en el goleador insigne de Liga en el máximo torneo continental (no es presunción, a los campeonatos de arriba les falta el prestigio de tener a un River, un Boca, una Liga entre sus participantes) superando al otro grande de todos los tiempos de la camiseta con la “U” en el corazón: Polo Carrera Velasteguí.

La memoria es frágil, y por eso hago simplemente una relación de la anécdota de porqué dije lo que dije: corría el año 2002, y Barcelona, con Leonardo Bohrer a la cabeza, había hecho una actuación destacada en el campeonato 2002, casi quitando el invicto del Estadio de Liga, con un equipo bien armado, y entre los jugadores de ese equipo, sin ser titular indiscutible, se encontraba a Patricio Urrutia; sin embargo, estaba únicamente a préstamo y de palabra, Jorge Solari, a la sazón, técnico de Barcelona en la época, lo había ratificado, y pidió la compra definitiva del pase.

Para buena suerte nuestra (como hincha), Rodrigo Paz casi siempre ve un poquito más allá, y se dio cuenta del talento del Pato, así que, a las 12:01 del 31 de diciembre del 2002, hora a la cual expiraba la opción de compra que tenía Barcelona, al mejor estilo de la “puesta de mano” (término acuñado por el inolvidable César Pardo, QEPD) llamó al presidente de Macará (Miller Salazar en esa temporada) y finiquitó la compra en 5 minutos, sin que ningún medio periodístico siquiera se oliera esta transacción.

Tan bien realizado fue este asunto, que en las noticias deportivas de la tarde, le informaron a Jorge Solari que Patricio Urrutia estaba abandonando la concentración de Barcelona. Extrañado, dijo no saber nada y fue a preguntarle a Bohrer que no acertó a decir ni media palabra, mientras el Pato recogía sus cosas, ya que lo había llamado el presidente de Macará para informarle que su pase había sido vendido a Liga, y que vaya para Quito a arreglar su contrato.

Tanto para el Pato, como para nosotros, han sido 5 años maravillosos, en los que nos ha regalado con su fútbol, su valor, su precisión matemática para cobrar un penal (para los que alguna vez jugaron fútbol, requiere de gran valor colocarse frente a la bola, ya que el arquero se vuelve gigante y el arco pequeñito (para los que me quieran acusar de plagio, estoy parafraseando a Galeano)).

Ahora te corresponde llevar la banda de capitán, lograda a pulso, y dirigirnos por la senda para obtener el primer título continental para un equipo ecuatoriano.

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