Luego de dos años…

Luego de dos años…

¡No se asusten por la foto! Tiene un propósito el que sea la portada de esta publicación. Fue la la última vez que escribí un post en este querido y siempre añorado espacio Cyberalbo: la crónica de Liga vs Defensor Sporting por Copa Sudamericana en febrero de 2017. Dos a dos con goles de Barcos y “El Chiqui” Guerrero. Ha pasado mucha agua bajo el puente.

Y sí, he estado lejos del estadio. En el mejor de los casos fui tres o cuatro veces en aquel año; tres veces en el 2018 (Noche Blanca, Homenaje 10 años Libertadores, Final contra Emelec) y como propósito de año nuevo me he planteado volver a las gradas de, al menos, Casa Blanca. Mi plan inicial es volver a ser Súper Hincha, ahora llamado Liguista otra vez, habiendo sido miembro de dicho plan por última vez en el año 2003.

De ahí en adelante, por los temas Cyberalbos y las radios por las que pasé con el carnet de prensa FEF, y lo trabajado en dos empresas que manejaron el Programa SH, siempre tuve acceso a la “Basílica de Ponciano” (como la llamamos con buenos amigos) lo que me permitió ser testigo de varias cosas de Liga, cubrir los partidos y los entrenamientos, ser amigo de varios jugadores de distintas épocas, etc. ¡Ser parte del camino que Cyberalbos trazó para todos quienes vinieron después, dentro del desarrollo digital! Ustedes que me y nos siguen y leen tantos años bien lo saben y pueden certificar. Por eso el volver a ser SH es un tema especialmente simbólico para mí, una especie de volver al origen, del cual pude saltar a tantas otras cosas en el “mundo Liga”. Volver a estas líneas también lo es.

Y este renacimiento puede aplicarse a LDU también, luego del título conseguido en diciembre, luego de ocho años de espera. ¿Por qué? Porque fue un campeonato duro, peleado hasta el último, con la “tranquilidad” de la clasificación a la final en la primera etapa, pero que todas las semanas implicó mucho esfuerzo y dedicación y la solución de varios inconvenientes. Porque fue un campeonato ganado a lo Liga, no a lo Rey de Copas, partido a partido, paso a paso, por fin lejos del estigma de las glorias pasadas y sí con hambre de nuevas, con los pies en la tierra. No soy del gusto del juego de Repetto, pero dentro del contexto actual del mundo, en todos los ámbitos, donde lo único que interesan son los resultados, pues calzó perfecto, impuso su estilo, alineó en todo sentido a sus jugadores y lo logró; insisto, más allá de gustos.

La continuidad en este 2019 será fundamental, ojalá para repetir el título nacional otra vez. Un tercer bicampeonato sería maravilloso y a lo internacional dejémoslo que se desarrolle por sí solo, ojalá haciendo grandes torneos, pero que no se pierda de vista el objetivo local y que en diciembre podamos estar gritando otra vez “Gracias Liga por esta Navidad”, en lo personal eso es lo que a mí me emociona al momento de escribir estas líneas.

Sin embargo, en estos mismos años de ausencia, he estado muy cerca de Liga en otro aspecto, el que también es maravilloso y apasionante: soy alumno de la Escuela de Golf de LDU, en Pomasqui, la misma que conocí por mi trabajo en la Federación Ecuatoriana de Golf y asisto a clase todos los sábados al Country Club. Déjenme contarles un ratito que los chicos de Liga que juegan la Gira Infantil Juvenil de Ecuador, también dejan “la vida por los colores” y compiten de igual a igual con los jugadores de otros clubes que sí tienen campo de golf para practicar. Nosotros entrenamos en una canchita de fútbol siete adaptada para esta disciplina deportiva, y es maravilloso. De esto les contaré a detalle en otro momento.

Que sea un 2019 exitoso para Liga en todo sentido, y para Ustedes en lo personal. Nos vemos en el estadio, o en el golf, si quieren venir a visitar y aprender. ¡Vamos Liga!

 

 

 

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