De exquisitos a exitistas

De exquisitos a exitistas

El hincha de Liga ha mutado en estos años, particularmente desde el 2008 para acá y en su forma de ser, en su concepción de vivir y sentir el fútbol. En la historia del fútbol nacional, el hincha de la U siempre fue exquisito, es decir, gustoso del buen fútbol, tanto en la realidad particular del equipo, como en la generalidad del fútbol mundial.

Exigente, siempre; de paladar negro, dicen y creo que esa es una de las características que ha definido a la hinchada en su identidad, así como al equipo lo definió el buen toque de balón, recordando que en la generalidad ha habido jugadores excelentes, buenos, normales, malos y pésimos en las filas del team, como pasa  y pasará siempre, no sólo ahora como se lo quiere ver. Han existido versiones gloriosas de Liga, así como de las otras también.

Pero el hincha también siempre supo cuál era su rol y su papel, el mismo que ahora parece estar en cuestionamiento, desde que la argentinización del fútbol latinoamericano se ha cristalizado con el fenómeno del aliento eterno y la vida por los colores. ¡Qué curioso! Son los mismos cantos, actitudes, y posturas desde Buenos Aires hasta el Distrito Federal en México.  Tema de otro post.

La exquisitez, que hasta la actualidad se mantiene, se ha transformado en muchos, en exitismo absoluto, legitimado por posturas que significan paralizar encuentros de fútbol, por ejemplo, cuando lo único que eso genera es más daño al equipo, del bien que se quiere o pretende hacer. ¿Si a Casa Blanca le cae una sanción mañana en la F. E. F. la responsabilidad de quién es? Pero será Liga quien pague las consecuencias y seguramente eso también será culpa de la dirigencia, del cuerpo técnico, de los jugadores, etc.

El hincha de Liga siempre fue crítico, analítico de fútbol, pero ahora la exquisitez del paladar, a raíz de todo lo ganado nacional e internacionalmente, en especial, transformó ese análisis futbolero en una fijación constante por  criticar todo, por sentirse siempre inconforme ante los resultados, pero claro, sacando pecho cuando las cosas van bien.

Es ahí donde la memoria falla, ¿o debe fallar? Para tener el suficiente caldo de cultivo en el cuál seguir fomentando posturas y discursos y, en consecuencia, actos. “Que se acuerde la vaca cuando fue ternera” dice el refrán, y creo que cae oportuno en este momento, porque no siempre en Liga todo fue bueno.

¿O ya se olvidaron que luego del Bicampeonato 1998-1999 Liga descendió a la Serie B en el 2000; y que, luego del Bicampeonato 1974-1975 sucedió lo mismo al descender en 1978? Recordando, además que la U descendió a la segunda categoría en 1972.

¿O ya se olvidaron que casi se da la inauguración del Estadio Casa Blanca, en 1997 en la serie B? y que con las justas se salvó la categoría. Recuerdo los comentarios de la época: “tremendo estadio que se mandaron para  ir a jugar en la B”

¿Se olvidaron también que Liga consiguió el Campeonato de 1990 con las justísimas, con un equipo débil, más allá de Berrueta y Marsetti, que de chiripazo absoluto logró clasificar a esa liguilla final, luego de haber realizado una campaña muy similar a la actual? Y claro, también se han olvidado de los ocho años de espera entre dicho título y el primero en Casa Blanca, con la consideración ya hecha del casi descenso.

Seguramente tampoco se acuerdan que entre 1975 y 1990 pasaron quince años de sequía, de no ganar nada, siendo el logro máximo un subcampeonato en 1981. Y seguramente la molestia estaba, el dolor también, como ahora, pero expresados de otra manera y sin dejar de confiar en el equipo, con la exquisitez de siempre y no con el exitismo actual.

Tampoco se han de acordar que en más de una vez todos quienes han sido dirigentes de Liga se han equivocado, todos sin excepción, más allá de que a Rodrigo Paz y al Dr. Raúl Baca se los haya llamado en más de una ocasión para que se hagan cargo de las cosas antes de que terminen de destruirse. O no se acuerdan tampoco del problema que se creó años atrás cuando Esteban Santos quiso ser presidente de Liga.

Quienes hemos tenido la posibilidad de ver partidos desde la propia cancha, por los temas que realizamos, así como al tener la posibilidad de estar en los entrenamientos de forma frecuente, vemos, sabemos y entendemos que la circunstancia es muy distinta de la percepción que se tiene desde las gradas. No es cierto aquello de que no ponen huevos, no sudan la camiseta, no la sienten¸ y todo ese tipo de barbaridades que se dicen y gritan desde afuera.  Ya quisiera ver yo al revés las cosas entonces para ver qué se sentiría.

Por supuesto que el momento futbolístico no es bueno, y la discusión debería centrarse en aquello, y no en esos significantes vacíos de ser pechos fríos y toda esa cantidad de términos que la ya nombrada argentinización del fútbol nos ha traído. Yo me pregunto, si los hinchas de ahora, en varios de los pasajes descritos en estas líneas, hubieran sido tan hinchas de Liga como dicen ser? En esos quince años de espera entre 1975 y 1990 por ejemplo. Seguramente hay varios que sí, pero del resto me quedan dudas.

No conozco un solo jugador de fútbol, barrial, amateur, profesional, padres de familia, solteros contra casados, etc, etc, que no salga a sudar la camiseta del uniforme que le toque usar. Podría pasarme escribiendo cincuenta páginas más al respecto y encontrando más momentos malos que buenos en la historia de Liga y de cualquier equipo de fútbol del mundo, póngale usted el nombre. Queda la reflexión: En la generalidad del fútbol, siempre las derrotas serán más que los triunfos, por eso éstos últimos saben distinto y así, aún en esas malas épocas, el mundo no se acabó ¿por qué ahora sí?…..por el éxito.