Chau, chau, chau, chauuuu San Lorenzo

Chau, chau, chau, chauuuu San Lorenzo

Si usted, que habitualmente lee mis crónicas, está tan contento como yo, significa que también lo sufrió tanto como lo sufrí al igual que todos quienes asistimos al Estadio de Liga Deportiva Universitaria.
Gran ambiente, de fútbol puro, que quisiéramos se repita siempre, sin importar si es Campeonato Ecuatoriano de Fútbol, Copa Libertadores de América, Copa Sudamericana. ¿Me equivoco?, no creo. Ver un estadio lleno, con la hinchada apoyando hasta la ronquera y el cansancio siempre será motivante y sensacional. Hay que ir al fútbol.

Buscar el arco de Agustín Orión desde el primer minuto era la consigna, pese a que los “albos” no imprimían la velocidad que se esperaba; de todas maneras, Vera, Bieler, Guerrón, Manso, Bolaños y Ambrosi, se daban modos de llegar al área “santa”. ¿Coincidimos?, no me cabe duda. Aún así, San Lorenzo de Almagro pudo haberse adelantado en el marcador luego de un feísimo error de la defensa y del arquero. Pegó en el palo.

Luego de varios intentos de los nombrados, el tan ansiado y esperado gol del Campeón Ecuatoriano llegó al minuto veintiséis de juego. Enrique “Rambert” Vera topa para Manso por el lado derecho de Liga; “Piojo” la domina, mientras el tiempo se congelaba y la respiración se contenía, recortó para adentro y con su “zurda bendita” sacó un remate de larga distancia que terminó dentro del arco sur del Estadio de Ponciano. Golazo que mejoraba la serie a favor de la U, aunque todavía no estaba nada escrito. Faltaba mucho, pero la confianza aumentaba.

¿Si le digo que San Lorenzo no le tuvo miedo a la altura y jugaba bastante bien me cree?. Sin ser excelente, Ramón Díaz dispuso que su equipo no se encierre atrás y mucho menos luego del gol de Manso. Sabían que un gol suyo significaba llegar a los penales, en caso de que el partido terminara así. Andrés D’ Alessandro se encargaba de llevar a su equipo hacia delante, manejando tiempos y balón.

A todo esto, Liga Deportiva Universitaria seguía en busca del segundo y definitivo gol, pero su accionar se volvía impreciso, la pelota no llegaba a sus destinatarios, además de que la defensa, teniendo como referente a Adrián González, hacía su trabajo. A los treinta minutos, Torres vio la tarjeta roja directa luego de una falta sobre Enrique Vera. ¿Tener uno más en cancha sería ventaja? Eso es lo que se esperaba y suponía, pero no ocurriría aquello, otra vez, por la correcta aplicación táctica del equipo visitante.

No terminamos de acomodarnos todos para el segundo tiempo que el empate llegó. Cuarenta y siete de juego y Bergessio, referente de la delantera de San Lorenzo, se impulsa sobre Norberto Araujo para cabecear el balón luego de un tiro de esquina. El árbitro mexicano no la vio o no quiso ver el foul, de tal manera que decretó la igualdad. Volver a empezar, con mucha presión encima, era una prueba difícil para el equipo de “Patón” Bauza. Empezaba el sufrimiento. Inmediatamente, ingresó Torres por Romeo para defender el empate y buscar el arco de Cevallos al contragolpe.

Los minutos pasaban más rápido de lo normal, Liga crecía, era superior en llegadas pero no tanto en juego, porque la desesperación se posesionaba tanto de la mente como del ánimo de los jugadores “universitarios”. Había que llegar como sea al arco de Orión, ya no importaba si se jugaba bien o mal, lindo o feo, la consigna era ponerse en ventaja otra vez. Por izquierda, por derecha, al pelotazo, con remates de afuera, armando jugadas, etc, etc Liga presionaba y no encontraba el gol. Tanta era la angustia, que casi nos da paro cardiaco cuando, luego de una jugada de “Chucho” Bolaños, Ambrosi recibe solo, patea al arco, estrellándose el balón en el vertical de la mano izquierda de Orión. Enseguida, Manso ejecutó un corner y Araujo cabeceó solo, el balón se fue apenas desviado.

¿Infartante verdad?. Le cuento que a Claudio Bieler le sacaron un gol de la raya, luego de un cabezazo. Los hinchas de Liga en general gritaron gol porque parecía que entraba, pero había que aguantarse las ganas. Tres minutos más tarde un gol del mismo jugador fue anulado por offside. Se acumulaba la angustia, siendo un peso enorme para todos.

Otra vez Paúl Ambrosi tuvo una ocasión inmejorable luego de que Bieler lo dejó frente al arco “para servirse un banquete”. Se lo comió el número cuatro de la U. Nueva jugada, Guerrón, quien fue impreciso y uno de los más desesperados, levanta un centro para “Pato” Urrutia pero su cabezazo se fue desviado. Sí, ya lo suponía, usted también estaba temblando. Para rematar, Manso salía lesionado al minuto noventa y uno siendo reemplazado por Vaca. No hubo forma en tiempo reglamentario.

Era el momento de ir a los penales. Además de elementos como los temblores y los nervios, entre otros, las oraciones, súplicas y la fe empezaban a jugar en Casa Blanca. Todas las miradas se centraban en José Francisco Cevallos mientras se decidía quienes serían los llamados a ser juzgados por la historia como héroes o villanos al tener la enorme responsabilidad de batir a Orión desde los doce pasos. Venían a la memoria las actuaciones heroicas de “Pepe Pancho” en su antiguo equipo cuando tapaba los penales allá en los lejanos 1992 y 1998. ¿Coincidencia? En esas ocasiones fue contra un equipo que tenía los mismos colores que San Lorenzo de Almagro: Cerro Porteño.

Por otro lado, todos recordábamos que siempre que a Liga le tocó definir algo en la misma circunstancia, por lo menos en el último tiempo, se quedó afuera. En el 2004 contra Santos cuando Alfonso “Capitán Eterno” Obregón erró en la ejecución, y aquella de 1999 frente a River Plate cuando “El Maestro” Alex Escobar tampoco pudo concretar. De tal manera, la fe ciega recaía esta vez tanto en José Francisco Cevallos como en los cinco convocados. Era cuestión de esperar.

Empieza Liga, siendo Patricio Urrutia el primero. Gol y todo se hacía eterno. En la réplica González lo convierte. Turno de Jairo Campos, gol; D’Alessandro igualmente. Dos a dos. Eder Vaca, patea y gol, Liga arriba pero todo apretado. Viene Torres, patea y José Francisco Cevallos lo ataja sobre su derecha. Explosión en Casa Blanca pero todavía faltaba mucho. Se acerca Joffre Guerrón, pelotazo y adentro. Por su parte Alvarado vencía a Cevallos. Último penal para la U siendo el convocado Bieler, sabiendo que si lo convertía, la semifinal era realidad. Se acercó, pateó y gol. Júbilo, alegría, lágrimas, abrazos, en fin, indescriptible, usted me entiende. Me da escalofríos mientras escribo estas líneas solo recordándolo. Entre los cuatro mejores de América.

Desgraciadamente no faltaron los desadaptados de siempre que se metieron a la cancha luego de treparse a las mallas, uno de manera especial, con bandera de Liga que fue directo a provocar a Orión. Una estupidez total esa acción fuera de lugar. Hace pocos días el Estadio de Boca Juniors fue suspendido por la C. S. F. por motivo del hielazo que uno de los jueces de línea recibió en el partido frente a Cruzeiro. Fue un niño y le tocó hacerse responsable a su padre, a quien le quitaron la condición de socio y no pueden entrar más a “La Bombonera”. Ojalá al Estadio de Liga Deportiva Universitaria no le caiga una sanción similar por actuaciones sin sentido como las de aquel hincha. ¿Hasta cuando la Policía Nacional va a ser tan permisiva? Espero que aquellos que hablan del “aliento eterno al equipo”, hagan conciencia de una vez por todas, se dediquen a lo suyo, armen la fiesta, griten todo el partido, pero dejen de hacer cosas como éstas, que empañan una situación de alegría y emoción como la de ayer.

Horas después América de México eliminó a Santos de Brasil, por lo tanto las llaves quedaron como originalmente se encontraban establecidas. Por un lado Boca – Fluminense y por el otro América – Liga. El “grupo de la muerte” fue cierto ya que tanto Fulmínense como Liga siguen en carrera. Será primero en México el martes, así de rápido. Todo está tan cerca y tan lejos. Sigamos optimistas pero no triunfalistas, esto es jugando.

Deja tu comentario: