Antes, las manos… Ahora, los goles del Ecuador

Antes, las manos… Ahora, los goles del Ecuador

Érase una vez en que el nombre “José Francisco Cevallos” era relacionado con un equipo guayaquileño… Incluso su nombre se transformó en referente del fútbol ecuatoriano,

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llegó a ser: “Las manos del Ecuador”. Pero la ingratitud pudo más que todo lo brindado por Cevallos en el club que lo vio nacer. El héroe de tantas jornadas salió por “la puerta de atrás”, fue dejado de lado por “viejo”. Y el Pepe Pancho salió en busca de reivindicación.

Primero, y sin éxito, en el Once Caldas colombiano. Luego, y agotando sus últimos cartuchos, en el Deportivo Azogues, donde demostró que aún tenía futuro.  Sus acciones hicieron que Edgardo Bauza y Esteban Paz convenzan al Negro Paz de llevarlo a Liga en el 2008.

Mientras José Francisco dejaba “su Guayaquil” en busca de la gloria perdida, su esposa y sus hijos sentían el dolor que causaba en su padre la salida del equipo de sus amores. Hasta que apareció Liga en el camino de los Cevallos.

Resultado: Cuatro títulos internacionales y uno local, consolidándose como el mejor arquero ecuatoriano de la historia y se transformó en un ícono del fútbol sudamericano y mundial.

La familia del Pancho halló en Liga mucho más que estabilidad. En Quito, los Cevallos encontraron un nuevo hogar y una nueva vida, en donde el trato de los dirigentes, entrenadores e hinchada, no tenía punto de comparación con su amargo pasado amarillo.

Mientras su padre sumaba títulos y se ganaba el corazón de todos los liguistas (y gran parte de los ecuatorianos), el mayor de sus hijos, su homónimo, José Francisco Cevallos, ingresaba a las categorías menores de los albos en busca de seguir los pasos de su progenitor. Al final del Campeonato 2010, el Pancho Jr. fue considerado por Bauza para actuar en uno de los partidos. Tuvo unos pocos minutos aunque suficientes para demostrar que tenía categoría en sus piernas. Su posición: volante de armado.

Ya que el reglamento de la F.E.F. obliga que en este Campeonato 2011 un juvenil sub17 esté en el campo de juego, al menos durante los primeros 45 minutos, José Francisco Cevallos hijo (con 16 años, recién cumplidos) fue elegido titular por el Patón Bauza en las primeras dos fechas.

Aunque no lo hizo mal en la primera, la derrota de los albos en Riobamba no permitió ver lo mejor del junior, ni de la propia Liga. Pero vino la segunda, y el calendario quiso que su equipo, Liga, enfrente al que fue durante mucho tiempo el equipo de su padre, Barcelona. Y aunque no fue un partido dechado de virtudes, Cevallos siguió demostrando calidad, y tuvo una tarde soñada. Los albos golearon a los canarios, y él se estrenó como goleador. Un tiro libre de Ezequiel González encontró la cabeza de un “Panchito” que la peinó de manera exquisita, poniendo la segunda para la U. Su gol fue celebrado por todos de pie. En la cancha, los mayores rodearon al joven goleador. En las gradas, los hinchas deliraban y, seguramente sus padres, lloraban de emoción.

La historia dirá que un domingo de febrero, José Francisco Cevallos hijo, tatuó para siempre la U en su corazón.

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