Ansiedad en Casa Blanca

Ansiedad en Casa Blanca

El día sábado vivimos un mal partido de LIGA en Casa Blanca, frente a un Deportivo Cuenca que ordenado supo marcar dos goles en los primeros 20 minutos, que fueron claves. Después de aquello los albos se volcaron al ataque con más intensidad pero ni la fortuna les sonrió.

La hinchada estaba molesta y con el segundo gol de la visita los ánimos empezaron a elevarse, fue un momento en que los hinchas comenzaron a dar todo tipo de críticas y de explicaciones sobre el por qué LIGA perdía. El técnico que lleva cada hincha por dentro salió a flote, de alguna manera el espectador  deseaba entrar en escena y cambiar el libreto, reemplazar actores, rememorando el elenco anterior o momentos distintos, pues no importaba nada, el equipo no tenía opción.

Y es que lamentablemente el hincha de LIGA aún se marea con las copas y en nombre de ellas reivindica superioridad futbolística, olvidándonos de que el fútbol así como es de resultados, es de momentos, de factores que se conjugan para que no hayan tantas bajas. Que es una competencia deportiva, un juego donde once contra once pueden ganar, perder o empatar.  Aclaro que con esto no justifico como se desarrolló el partido.

Pero el hincha actual cree que siempre tiene la razón, pues varios factores simbólicos como  la apropiación del espacio y  la construcción de rituales le dan la sensación de tener legitimidad dentro de lo que sucede en el campo de juego.

¿Qué sucede cuando se rompen los espacios simbólicos? Los  12 jugadores tienen su espacio que es la cancha, la hinchada los graderíos, palcos o suites. Dos espacios simbólicos diferentes, cada uno con su protagonismo y su misión dentro del espectáculo deportivo. Pero cuando uno de estos dos  espacios es transgredido pueden suceder actos que vayan más allá de la razón. Se quebranta el respeto y los límites de cada integrante de aquel espacio sagrado.

Precisamente esto estuvo a punto de ocurrir el día sábado en Casa Blanca cuando algunos hinchas se subieron a las mallas a protestar por el mal desempeño del equipo, su acción fue más allá de los cánticos, lo cual derivó en la paralización del partido, ante una postura que en primera instancia es abogada por la exigencia. Luego una respuesta al llamado a la calma departe de un eufórico jugador generó que gran parte de la hinchada se contagie haciendo uso de su espacio y la potestad que el discurso de “reclamen asistiendo” avala.

Y es que al hincha albo le ha afectado mucho el discurso apacible del técnico Bauza que en cierto punto se ha vuelto repetitivo. También las campañas de marketing para la asistencia al estadio que quizás desconectan al hincha del concepto de proceso. El hincha tiene que ir a disfrutar de un espectáculo deportivo más allá del resultado, no solo a reclamar o alentar,  porque es diferente asumir que LIGA no puede ofrecer que de la noche a la mañana va a empezar a gustar y golear.

Si bien el hincha no es conformista, tiene que tomar en cuenta el nivel de ansiedad con el que están los jugadores, incluso por eso hay desorden al momento de juego. Porque este es un momento difícil donde la presión de miles de personas, de marcas, de  lo que significa LIGA está en las manos de 11 jugadores. ¿Crees que es fácil?

No niego que el hincha tenga el derecho a molestarse pero llamo a buscar la manera de no provocar, si bien el sábado no se dieron mayores incidentes, no calentemos el espacio para que se den. Ya que el daño es para LIGA y esto nos perjudica a todos. Una suspensión del estadio sería terrible, reemplazar las mallas cada semana es una inversión, el estado anímico del jugador que se ve amenazado también se ve afectado y una hinchada que se vuelve un saco de desesperación. ¿Puede soportar un proceso el cual no tiene tiempo definido?

Solo recordarles que nuestro equipo visitante el Deportivo Cuenca también viene embarcado en un proceso, con recursos más limitados, que tuvo que soportar varias pérdidas consecutivas de local y frente a su hinchada. Recordar que cuando se dio el lamentable descenso a la B no hubo niveles de agresiones como este año se puede generar. Éramos una hinchada más humilde que en momentos malos sabíamos que era parte del fútbol, pese al dolor que significara perder.

Tan solo debo recordarles que, como todo en la vida, las buenas ya van a venir…