A la altura del Campeón de América

A la altura del Campeón de América

Definitivamente la historia de Liga tiene un punto de quiebre en el 2018. El club no es el mismo desde la obtención de la Copa Libertadores. Todos quienes hacen Liga han tenido que crecer, madurar. Los objetivos del club ya no son los mismos, en cada competición que participa tiene la exigencia de ganar. Los jugadores y técnicos que han llegado al equipo saben que la camiseta de la “U” es pesada. O sino preguntemos a jugadores como Luis
Fernando Saritama, Bryan Alemán, Carlos Garcés, Feraud, Olivera, Ángulo, entre otros futbolistas que llegaron con mucha expectativa y su desempeño no fue el mejor. Lo mismo pasó con técnicos como Borghi, Munúa, Aguinaga que no pudieron darle a Liga una identidad; y sobre todo ganar títulos.

Pero a partir del 2008 también ha habido un cambio en la hinchada. Muchos liguistas se han hecho “elitistas”. Nunca vieron a la bordadora pero quisieran que su equipo juegue igual al del brasileño Gómez Nogueira. Ya no es suficiente llegar a cuartos de final de la Libertadores, ahora hay que ser campeones. Idolatramos tanto a Jorge Fossati y Edgardo Bauza (me incluyo), que ahora ningún técnico da su talla. También parecería que después de Salas y Ambrossi ningún canterano es bueno.

La hinchada de Liga no ha crecido con el equipo. Semana tras semana vemos graderíos vacíos en Casa Blanca, salvo partidos con Barcelona o Boca Juniors. En los medios de comunicación siempre se rompen la cabeza pensando por qué la gente no va al estadio: horario del partido, rival, estilo de juego, costo de las entradas; son algunas de las variables con las que se analiza la poca asistencia a los estadios. La dirigencia de Liga ha hecho un esfuerzo enorme para tener un equipo a la altura, mantiene el programa Liguista con beneficios para los abonados, ha invertido en jugadores y marketing; pero la gente sigue sin apoyar.

Habemos (también me incluyo) un promedio de 5 o 6 mil hinchas que seguimos al equipo siempre, sufrimos y reímos cada fin de semana, pero ahí estamos, orgullosos de tener la “U” clavada en nuestro corazón. Nos vanagloriamos de ser la segunda hinchada del país, pero la realidad es que si contamos con la asistencia a los estadios, con las justas llegaríamos al cuarto o quinto lugar.

Para colmo, dentro de ese seudo “elitismo” que tienen muchos hinchas de Liga, se creen con el derecho de insultar a jugadores y técnicos cuando les plazca. Sí, el fútbol es pasional, te molestas, gritas, te pones nervioso, lloras, ríes, el corazón palpita con fuerza en cada balón que llega al área rival o a la tuya; pero nada de eso justifica que llegues a agresiones verbales, peor aún físicas, a miembros del equipo que tanto dices querer.

El pasado sábado en el partido con la Universidad Católica se vivió uno de los peores momento de Liga en el año; y no porque perdíamos 3-0, sino porque cuando el entrenador decidió cambiar a Johan Julio, una parte de hinchas ubicados en la tribuna, palco y suite occidental se la tomaron con el jugador. Lo insultaron, lo encararon e inclusive le lanzaron objetos. Johan es humano y reaccionó. Y la verdad, me pongo en su lugar. ¿Qué les pasa a
estos hinchas que insultan y agreden a un futbolista que, primero, es de la casa y, segundo, es una de las figuras del equipo? No tengo respuesta, me supongo que Johan tampoco.

Seguramente ese puñado de hinchas ayer “lloraron” de emoción con el gol de Johan y la clasificación a semifinales de la Liga Pro. En la revancha frente a Católica, los hermanos Julio tuvieron una noche formidable y Repetto (otro de los que es insultado permanentemente) planteó un esquema impecable e hizo los cambios justos para que otra vez soñemos con el título número 12.

Es hora que la hinchada de Liga se ponga al nivel de su club. La “U” ya es el equipo más ganador del país y requiere que sus fanáticos estén siempre para apoyar, porque al equipo se lo quiere en las buenas y en las malas mucho más…

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