¿Hazañas? No gracias, preferimos trascender.

¿Hazañas? No gracias, preferimos trascender.

Uno de los capítulos de aquella historia de mentiras y derrotas, con los que nos tuvieron engañados toda una vida, habla de las hazañas: victorias o empates “heroicos” conseguidos fuera de los linderos patrios, aunque los mismos no hayan significado títulos o, al menos, clasificaciones a siguientes fases en los torneos en que se disputaron. Los mas notables, sin duda, el empate de Ecuador ante Argentina en la Copa America de 1983 y la victoria de Barcelona ante Estudiantes de la Plata en la Copa Libertadores de 1971.

Por importantes que fueron estos logros en su momento, de manera intencional el entorno de aquellos resultados fueron obviados y/o olvidados por cierto grupo interesado en mantener recuerdos e idolatrías de aquellos que nunca consiguieron nada. En el caso del tricolor nacional, el empate en cancha de River se dio una vez que Ecuador ya había sido eliminado previamente de la competencia, y aunque los dirigidos por Ernesto Guerra merecieron ganar (de no mediar la actuación del arbitro boliviano Ortube), lo cierto es que los nuestros se colgaron del arco desde el primer minuto y encontaron los goles por acciones fortuitas en el contragolpe, sin contar con que ese punto no servía en lo absoluto para nada, excepto las estadísticas.

En el caso del equipo guayaquileño se dio algo similar. Barcelona ya había sido eliminado previamente de la competición y en la ultima fecha fue a visitar a un Estudiantes de la Plata clasificado. En la previa, el famoso periodista argentino, Bambi Flores, se refirió a los amarillos como “un equipo de tercera, pero que tiene a Spencer, aunque éste ya vaya en el final de su carrera”

El menosprecio de los argentinos, sumada a la fortuna de los guayaquileños, que encontraron un gol en los pies de Bazurco, en un juego en donde por el trámite, las ocasiones creadas por el local y el hecho de que los gauchos venían de ser tricampeones de America en los años 68, 69 y 70, debieron irse goleados, hizo que en Ecuador (Guayaquil) se magnifique aquella victoria hasta niveles históricos. Lo cierto es que los argentinos siguieron clasificados, y los amarillos eliminados al final de los 90 minutos.

El oscurantismo reinó Ecuador durante mas de dos décadas, hasta que apareció Liga Deportiva Universitaria en el horizonte. Los albos fueron cambiando la historia de a poco, con sacrificio, con trabajo, con resultados que fueron significando clasificaciones, campeonatos. Canchas y países que fueron prohibidos para los ecuatorianos toda la vida fueron cayendo a los pies del que llegó a convertirse en el numero uno del continente. Venezuela, Colombia, Chile, Argentina, Brasil, entre otros, vieron como la historia fue transformandose de la mano de LDU.

Santos de Brasil, el inmortal, el equipo de Pele, fue uno de aquellos que atestiguaron la llegada de la U. En la Copa Sudamericana del 2004, de la mano de Aguinaga, Liga cerró la clasificación a cuartos de final tras vencer en casa de los brasileños por 2 a 1, previamente se había impuesto por la mínima diferencia en Quito. En ese momento, este resultado era ya sin duda el mas importante en la historia del fútbol ecuatoriano. Pero Liga tenia mas, mucho mas camino a la grandeza. Volvió la Casa Blanca en un fortín inexpugnable en el continente, mientras afuera, victoria tras victoria, empate tras empate, se fue convirtiendo en el verdadero grande de Ecuador.

Y llegó la semifinal ante el único equipo que había sido capaz de derrotar a los albos a domicilio, y por partida doble. Vélez Sarfield, en la semifinal sudamericana del 2011 se antojaba como un rival durisimo para el equipo del patón. Poco importaba el recuerdo de un par de empates conseguidos por Liga en Liniers; en la mente estaba frescos aun los dos últimos resultados en octavos de final de la Copa Libertadores del presente año, que se saldaron con goleada argentina allá (Liga jugó la mayor parte del tiempo con 9) y una dolorosa caída en la altura. 5 – 0 en el global, no hacían mas que poner en perspectiva el sentimiento en la tienda merengue.

Pero este equipo no sabe de derrotismo, todo lo contrario, uno a uno han ido cayendo aquellos que osaron superarlos alguna vez, y Vélez no fue la excepción. Tras soberbia actuación en la capital de los ecuatorianos, en donde vencieron por dos goles a cero, Liga fue en una nueva travesía a Argentina (la enésima en los pasados años) en busca de algo mas que la clasificación a su séptima final internacional en los últimos tres años, fue en busca de grandeza, como si hiciera falta añadir algo mas a su palmares. Y lo consiguió, una vez mas. Ya no solo fue la clasificación, esta vez, la misma vino acompañada de otra actuación memorable de la U. Liga consiguió algo mas que los tres puntos ante los de Liniers. Consiguió convencer hasta los mas incrédulos, consiguió hacer pedazos la historia de conformismo, y siguió enamorando al continente con su jerarquía. El uno a cero ante Vélez, en una semifinal de America, por propio peso se convirtió en la mas grande conseguida por equipo tricolor alguno. Pero esta Liga Deportiva Universitaria no se conforma, siempre va por mas, aunque las fuerzas flaqueen, aunque los guerreros sigan cayendo uno a uno en sus interminables batallas.

El equipo nacido en la Universidad Central del Ecuador va por una copa mas, por una alegría mas para su gente, para su país. A esta Liga no le interesan las hazañas, tan solo trascender.

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